Tonto el último

Tonto el último. Ésta debe ser la consigna entre los periodistas que desertan de las filas del alarmismo global. Algo se está moviendo ya.

Transcribo el contenido de "La Tronera" de Antonio Gala en "El Mundo". La negritas son mías.

EL DÍA DE HOY

El HOLLÍN de carbono negro producido por millones de cocinas es el responsable -ahora se dice- del 18% del calentamiento del planeta. No bastaba con el dióxido de carbono tan tecnológico; necesitábamos un mendigo como segundo culpable, en Asia y África, donde millones de personas no cocinan y se mueren de hambre. Los fogones de los hambrientos también son aniquiladores. Pues jodámonos todos de una puñetera vez. La gente está harta de teorías apocalípticas que, como las pandemias exageradas, se utilizan como freno de lo que no interesa al que las inventa. Cuando se habla tanto de "umbrales de lo definitivo" y de "puntos de no retorno", deja de importarnos a los seres corrientes los líos que se traen quienes se la menean con papel de fumar. Y dejamos de creer en el fin de un mundo que no controlamos y del que tan poco sabemos. Váyanse los científicos a cambiar impresiones. Concreten sus jeremiadas y sus siniestras profecías. Y vuelvan cuando estén de acuerdo. El humano corriente, y más cuanto más pobre, ya sufre bastante con lo que no puede resolver. Y con las calamidades de cada día de hoy.

 

Sí amigos, ha dicho jeremiadas. ¿Habrá entrado Antonio Gala en Valdeperrillos?

 

#1

Imagen de Invitado

Uno que ha recuperado la cordura, brindemos.

#2

Imagen de Joaquin

Ciertamente bueno, No es necesario ser un ciencias para saber cuando se quieren quedar contigo. Por sus hechos los conoceréis, y ya los van conociendo. Hay mucho Savonarola suelto predicando el fin del mundo y la maldad humana..., y como es obvio dispuestos a hacer caja con ello. El dominico aprovechó la epidemia de sifilis, el mal francés, que las tropas del rey de Francia trajeron a Florencia, blandiendolo como el castigo de Dios, para alzarse con el poder en una sociedad a la que consiguió acojonar.

Los de la sífilis climática pretenden repetir la jugada, pero aburren ya a las vacas, y además el clima no coopera.  Florencia le volvió la espalda al cura exaltado cuando abominando  el comercio y el dinero como raiz de todos los males e imponiendo la virtud y el ascetismo como modelo social,  hundió en la miseria total a la que fuera ciudad opulenta. Para más inconveniencia, el apocalipsis que predicaba no terminaba de llegar.  Acabó colgado de una cruz asado a fuego lento, por orden precisamente del  Papa.

Gala no será el último en gritar basta. Y menos cuando toque pagar la factura de la electricidad dentro de unos meses, y además haya que pagar Kyoto y la apuesta energética de Zapatero. Entonces veremos a los Papas sindicales a la cabeza de varios millones de parados más llevarle a la cruz, como único culpable.

Qué bien viene disponer de "únicos culpables"...

Saludos

J.