Valores postmaterialistas y cambio climático
Sintética — Vie, 23/03/2007 - 18:39
Planteaba LunaBruna sobre el tema del cambio climático quién pone el anzuelo, quién lo muerde, quién es el pobre gusano. No tengo ni la más remota idea, aunque espero que este nuevo e interesante enfoque del tema no traiga la consecuencia de que balsero1968 deje de publicar más textos como los que viene publicando, me interesan mucho, es una forma comodísima de estar al día, tanto como que te traigan el periódico a casa un día antes de que se publique, y yo soy comodona.
He estado recopilando algunos datos que recordaba sobre los valores postmaterialistas, creo que es importante considerarlos, y tomándole el pulso a la Red sobre nuevos enfoques y he redactado el texto que incluyo a continuación por si sirve para enfocar un poco el asunto.
Está bien documentado el dato de que el desarrollo económico y, especialmente, la ausencia de guerras, propician el paso de valores materialistas a valores postmaterialistas. Un valor materialista es, por ejemplo, el deseo de mantener un alto crecimiento económico; un valor postmaterialista es la preocupación por el medioambiente (Inglehart).
Según la World Value Survey, en el año 2000, ante la opción cuidado del medio ambiente o desarrollo económico y creación de puestos de trabajo, en España, un 53,6% prefirió el cuidado del medio ambiente frente a un 39,2% que optó por el desarrollo económico y la creación de puestos de trabajo. Las mujeres optaron en un 56,5% por la protección del medio ambiente, los hombres en un 50,7%. Por grupos de edad la diferencia más llamativa es la que se da entre los grupos de 15-29 años (60,5% prefiere la protección del medio ambiente) y 50 y más (47,8% prefiere la protección del medio ambiente). Esto fue exactamente lo que preidjo Inglehart.
En un trabajo bastante interesante, aunque algo antiguo, Juan Díez Nicolás formula el siguente interrogante: ¿por qué la población de las sociedades más desarrolladas se ha vuelto postmaterialista en vez de preferir más de lo mismo, más crecimiento económico, por ejemplo? Responde: “uno se atreve a sugerir que el gran éxito de las sociedades industrializadas al conseguir cada vez mayor nivel de vida para grandes grupos de población ha supuesto un deterioro tal del medio ambiente que se ha convertido en una amenaza para la supervivencia de la humanidad. Por tanto, el postmaterialismo, como sistema de valores que da menos importancia al crecimiento económico que a la protección del medio ambiente es exactamente el sistema de valores necesario para responder a esta nueva situación mundial”.
Tomo de un muy buen trabajo de J. Andrés Domínguez y Antonio Aledo, titulado: “Teoría para una sociología ambiental”, la idea de que los problemas ambientales son entendidos como tales cuando obtienen reconocimiento social y, citando a John Hanningan, exponen los requisitos que hacen falta para que esto ocurra:
- La validación científica del problema
- La aparición de buenos divulgadores que puedan transmitir los conceptos científicos al público general
- El interés de los medios de comunicación por el asunto
- La dramatización del problema en términos simbólicos y rituales
- Incentivos económicos que favorezcan las acciones positivas
- Esponsors institucionales que aseguren y legitimen la continua atención del problema.
¿Podemos identificar estos elementos en el boom del cambio climático? Sí: sabemos cómo provocar el fenómeno. Pero no voy a detenerme aquí, introduciré otra idea, tomada también del trabajo de Domínguez y Aledo:
“En el uso del concepto de riesgo como característica principal que define la actual sociedad como sociedad del riesgo (BECK, 1993), terminología que ha llegado incluso al gran público a través de la generalización de su uso en los medios de comunicación de masas. Ulrich Beck define sociedad del riesgo como “la época del industrialismo en la que los seres humanos han de enfrentarse al desafío que plantea la capacidad de la industria para destruir todo tipo de vida sobre la Tierra y su dependencia de ciertas decisiones. (BECK, 1993: 31)”.
El texto continúa analizando este concepto, el riesgo, aunque lo hace dando por hecho que se trata de una novedad de las sociedades actuales, no lo creo, y que la seguridad es posible, tampoco lo creo. Esta, que es también la idea de Bush, recibió un trato justo en “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea”, de Fromm: “¿Cómo puede una persona sensible y viviente sentirse segura siempre? Por las condiciones mismas de nuestra existencia no podemos sentirnos seguros de nada... Lo mismo que una persona sensible y viviente no puede evitar el estar triste, tampoco puede evitar el sentirse insegura. La tarea psíquica que una persona pueda hacer a favor suyo no es sentirse segura, sino ser capaz de tolerar la inseguridad sin pánico ni miedo indebido”.
Hablan del riesgo que supone tomar decisiones en las que cada vez influyen más factores, Fromm ya había señalado medio siglo antes, que si no hay riesgo tampoco hay decisión verdadera. ¡El riesgo es inevitable siempre que se decide!, estos autores, toda una legión, lo presentan como el factor clave de la sociedad actual, la sociedad del riesgo la llaman. ¿Cuáles son esos riesgos?:
“El riesgo se concretaría en aquella probabilidad de sufrir algún tipo de daño, desde el más pequeño hasta el mayor imaginable (quizá la extinción de la especie), en la actualidad o en el futuro, por parte de algún grupo humano o de la totalidad de la humanidad, y cuyas características fundamentales son su origen social y su incremento histórico. La modernización ha creado una nueva serie de riesgos que son generados por el desarrollo tecnológico. Desde la fisión nuclear hasta el almacenamiento de residuo radiactivos pasando por el cambio climático y la contaminación de alimentos esos peligros constituyen una amenaza de autodestrucción que pesa sobre todo el planeta” (pag. 7)
El resto del artículo muestra cómo asimila la industria la presencia de estos nuevos valores en nuestras sociedades: se ofertan productos etiquetados como “verdes” o ecológicos.
Introducen por fin el concepto de globalización, citan a Beck para ilustrar los “peligros ambientales globales”, es llamativo este:
“Los daños ecológicos condicionados por la pobreza, ahora bien, a diferencia de los anteriores, los daños condicionados por la pobreza se tratan de autodaños de los pobres, que tienen efectos secundarios para los ricos. El ejemplo más conocido es el de la deforestación”.
Otros daños son el progreso tecnológico y el consumo y, cómo no, las armas de destrucción masiva. El cambio climático es, para estos autores, consecuencia de estos “peligros medioambientales globales”.
El siguiente paso será ver cómo los nuevos valores postmaterialistas han sido asimilados por los políticos, sin duda introduciéndolos en sus campañas electorales, pero, quizá haya algo más. No me cuesta nada establecer el siguiente paralelismo:
Seguridad – armas de destrucción masiva – invasión de Iraq.
Seguridad – cambio climático - ¿?
Saludos.
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Excelente
balsero1968 — Vie, 23/03/2007 - 21:28En mi opinión la descripción del paisaje que realizas es excelente. Mi cuarto a espadas.
Díez Nicolás identifica el postmaterialismo como la bebida fresca que sacia esos nuevos valores. Pero necesitamos algo más que la mera identificación.Y olvidamos que la identificación se produce sólo en las sociedades con un contexto económico donde el coste marginal de un experimento social es pequeño. Ni de lejos estoy de acuerdo con él en que ese sea el sistema de valores necesario. Esto ya lo sospechabas :-)
Tengo que referirme al también excelente post de Cosmopolita. No conozco a Baudrillard como filósofo ó sociólogo. Es público que soy ignorante en ambas disciplinas. Pero sí le conozco por la puntualización económica que subraya Cosmopolita en Baudrillard cuando afirma que la economía política puede desarrollarse hasta la parodia. E identificarse con iconos, cómo en Matrix. De un lado, por ejemplo, extremas posiciones de laissez-faire (derecha) y de otro el postmaterialismo (izquierda). En ambos casos: experimentos sociales posibles en sociedades donde el coste marginal del experimento sea percibido por la sociedad como nulo ó muy pequeño. En las sociedades menos desarrolladas la economía política sigue siendo ineludible.
Postmaterialismo perfectamente cazado por tí al resumir el trabajo de Domínguez y Aledo (D&A). Diste con una de las claves y razones del éxito del discurso alarmista. D&A lo presentan de forma matizada. En mi modesta opinión el trabajo de D&A bebe en fuentes de la ciencia post-normal (a la que me referí aquí). Esas fuentes, las originales, no son tan matizadas al definir el objetivo último cuando se dan los requisitos que, citando a Hannigan, mencionan D&A. Es un objetivo político.
Sólo puedo decir una cosa. ¡Guau!. La ciencia post-normal declara que hay que subordinar los hechos a la acción política.¡Guau!. Y va más lejos, porque ante la indignación previsible de algunos, yo sin ir más lejos, introducen los proponentes de la ciencia post-normal una cautela, aunque los hechos demuestren otra cosa
O sea, en cristiano:
Un ejemplo propones, las armas de destrucción masiva. Hechos:ni una. Razón esgrimida: Principio de Precaución. Otro ejemplo propones, Cambio Climático. Hechos:ni uno. Razón esgrimida: Principio de Precaución
Y, finalmente, llegas al riesgo. Aquí el discurso nace nuevamente de el Principio de Precaución (el riesgo se concretaría en aquella probabilidad etc). No lo comparto en su totalidad entre otras cosas porque siempre se aplica en un único sentido. El que conviene a la política a dictar. En un post en respuesta a LunaBruna decía yo
En España la ciencia, con horror mío, se apunta a ese paisaje general que tan brillantemente describes. Puedes comprobarlo en el artículo con firma de dos personas del CSIC, Carlos Martínez y Antonio Lafuente, publicado en EL PAIS el 17/3/2007 y titulado
[En septiembre de 2006 Antonio Lafuente publicó en su blog un artículo que decía lo mismo. Lo siento. No pude resistirme :-)]
El análisis que realizaste es certero. Otra cosa son las posiciones de cada uno. A mi juicio debemos indagar ¿por qué?. Yo tengo mi tesis: Habrá que apartar mucho humo. :-)
Un post magnífico.
abrazos
rafa
Riesgo
Sintética — Sáb, 24/03/2007 - 20:43No se trata de que el postmaterialismo sea un sistema de valores necesario o no, es más bien el sistema de valores que una mayoría creciente da por bueno en esta parte del mundo, no es reversible. A mí esto es lo que me parece más interesante de todo lo afirmado por Inglehart: cuando un individuo adquiere un valor postmaterialista no lo abandonará aunque cambien esas condiciones favorables que lo propiciaron. No es buena idea adscribir el postmaterialismo a la izquierda, se trata más bien de una visión del mundo, del escenario, que está siendo adoptada por personas de cualquier ideología política. Son factores más relevantes que la ideología la edad y la formación: más entre los jóvenes, más entre las personas con mejor formación. Por fin, no se trata de un experimento social, no está dirigido, al contrario, me he explicado mal, se trata de que grupos cada vez mayores de ciudadanos en el mundo desarrollado están cambiando valores propios de sociedades industriales por otros correspondientes a sociedades postindustriales. Todos los datos confirman que está ocurriendo así y de forma incesante, aunque con ligeras inflexiones, desde los años 70 hasta ahora mismo. Se trata de un dato bien conocido por el mercado y por los políticos, pero no impulsado por ellos, al contrario. Claro que aparecen políticos que intentan manejarlo, claro que no pueden.
En mi texto anterior pretendía poner el acento en la exacerbación de los conceptos seguridad y riesgo. No puedo evitar una desconfianza extrema hacia cualquier político que los esgrima, lamentablemente esa desconfianza está justificada por la experiencia. El mundo, la vida, son esencialmente inseguros, nada ni nadie puede cambiar eso, hay que aprender a vivir sabiéndolo: todo puede desaparecer, todo puede cambiar, en cualquier momento.
No creo en el paralelismo que yo mismo planteo, por mucho que tenga la certeza de que será usado sin piedad por políticos miserables que pretenderán justificar cualquier cosa, sé también que será asumido por otros muchos políticos honestos, los hay, que pensarán que pueden contribuir con sus decretos a bajar la temperatura del planeta. ¿A quién sirven estos últimos?, a sí mismos: da votos. En mi opinión no hay actores ocultos en toda esta bola de nieve. De parte de los científicos se trata tan solo de que la máquina siga funcionando, de saciar esa necesidad que tienen de devolver a la sociedad en forma de aquello que la sociedad quiere oír el esfuerzo que hace manteniéndolos; por parte de los políticos casi lo mismo, lo de siempre, “¿tú qué quieres?, eso puedo resolverlo yo, mira lo atento que estoy a tus demandas”; por parte de la industria, que te cambies la nevera, esta consume menos, el gasto inicial se verá compensado por el bajo consumo; por los medios de comunicación, ser leídos... Es una bola de nieve cuesta abajo.
Suena bien esto del procomún, me gustan las ideas que defiende Lafuente. Aunque me temo que va a encontrar resistencia, como soy optimista, tengo la certeza de que más temprano que tarde la ciencia dará el giro que él reclama. Inglehart lo explicaría alegando que también hay postmaterialistas entre los científicos, entre los de izquierdas y entre los de derechas.
Gracias por la buena acogida, saludos.
In Vino Veritas
balsero1968 — Dom, 25/03/2007 - 02:19Porque es la 1 a.m y nos hemos zampado un par de botellas. Así que las culpas se las echaré al tintorro si pongo alguna bobaba.
Sí, el postmaterialismo es un sistema de valores que una mayoría creciente da por bueno en esta parte del mundo, lo sé. Yo no lo doy por bueno y no lo creo un sistema de valores necesario.
No puedo responder si todo adherente de este sistema de valores es de izquierdas. Lo ignoro. Sí creo que las elites intelectuales de izquierdas son adherentes del postmaterialismo ó lo serán. Ayer Sábado José Vidal-Beneyto regañaba a Francisco Bustelo en un artículo de EL PAIS de la sección de Internacional por no tener una óptica netamente postmaterialista. Y Jeremy Refkin, también en EL PAIS, en la sección de opinión nos da una receta netamente postmaterialista para el sueño europeo: buena calidad de vida (ni la menor idea por mi parte de qué significa) frente a los intereses del mercado y la oportunidad individual del sueño americano (son sus palabras, no mías).
En cuanto a la derecha ¿cuál?, ¿la que en sus prácticas de mercado es tan intervencionista ó más que la izquierda?. Lo dudo. Están en otro tema que se llama recuperar el poder. Si tiene que haber Cambio Climático para lamer bien a los electores y que les voten habrá Cambio Climático. Algunas de las mayores pendejadas en este tema se las he oído a una señora ignorante que es en la actualidad la secretaria de asuntos sociales del PP. ¿Los neocon?, no me parece que estén por el postmaterialismo.
Así que, por lo menos en España, mi humilde opinión es que sí se puede identificar izquierda con postmaterialismo. No discuto que "todos los datos indiquen...". Sí discuto que no sea un experimento social.
Apruebo tu desconfianza hacia cualquiera que haga un instrumento del Principio de Precaución. Llamo tu atención sobre el hecho de que es una de las claves de estos nuevos valores incluído el procomún (vaya palabro).
Por último no crees que haya actores ocultos en toda esta bola de nieve. Yo sí. Y creo que podré justificarlo. Cuando haya menos vino, hip! :-)
Por cierto, la afirmación de Inglehart de que hay científicos postmaterialistas no la pongo en duda. Bajo su definición de científico. Según la mía: es imposible.
Hip!, salud!, joé! si no he bajado al perro, joé! si han cambiado la hora! :-(
abrazos, rafa
Actualiza los relojes ...
Nakai — Dom, 25/03/2007 - 11:23Amigo balsero, a mí me pasa lo mismo con el cambio de hora. Acabo, ahora mismo, de cambiar algunos relojes.
Respecto a la conexión entre los valores de marras y el ideario político, extraño me resulta que no se cite a las vanguardias de algunos países o estados que tienen un gran peso político, económico o ideológico, y que, en cambio, siempre se esté mirando a "nuestro ombligo" o a EEUU.
Por ejemplo: ¿están esos valores extendiéndose, digamos, en la República Popular de China? ¿y en la República Popular de Corea del Norte? ¿Qué opinan de esos valores en los países islamistas? ¿Cómo se plantea la situación en Rusia o Brasil? ¿Están las élites intelectuales de esos países en esa onda?
Saludos para todos.
Los valores de marras
Sintética — Lun, 26/03/2007 - 18:47Es que los valores de marras, correspondientes a sociedades postindustriales, se suponen en sociedades postindustrializadas.
Ninguno de los países que citas están en esa situación. Sobre Corea del Norte puedo decirte que es como si no existiera, especialmente si logras entrar, eso dicen quienes han ido. China es un caso sorprendente, no te pierdas las cifras.
Saludos.
Uy, es verdad
Nakai — Lun, 26/03/2007 - 23:14Llevas razón Sintética.
Incluso Rusia, que llegó a estar, en su momento, en la llamada "carrera espacial".
Pero me has dado una muy mala noticia sobre la República Popular de Corea del Norte .... porque pensaba ir allí el próximo verano.
Y me hace gracia eso que dices: es como si no existiera.
Saludos.
PS:
http://www.korea-dpr.com/
http://www.kcckp.net/sp/periodic/todaykorea/index.php
Común
Sintética — Lun, 26/03/2007 - 18:43Creo que es fácilmente comprensible que si tantos y tantos riesgos me amenazan yo apueste mi óbolo por quien defienda que merezco información de calidad y conocimiento científico expuesto en términos accesibles.
Sí estamos de acuerdo en algo, lo del procomún es un palabro horrible.
Saludos.
Mad Max tras el cambio climático
LunaBruna — Lun, 26/03/2007 - 13:57Preguntaba en un post anterior, respondiendo a balsero, qué se oculta tras el cambio climático. Creo que es objetivamente posible responder a esta pregunta más allá de las explicaciones ideológicas o sociológicas que se den para explicar lo fácilmente que cala el mensaje en la sociedad.
Mi idea es que la hipótesis del cambio climático obedece a la necesidad de resolver problemas económicos y políticos de gran calado cuya solución pasa ineludiblemente por un cambio rápido y casi total de los sistemas tradicionales de producción de energía.
La necesidad de sustituir las infraestructuras para la obtención de energía eléctrica a medio plazo, explica la necesidad de tomar medidas políticas a corto que permitan mitigar el impacto.
La obtención de petróleo y otros combustibles fósiles por parte de los países del primer mundo industrializado es cada vez más costosa a todos los niveles.
Lo es porque la incorporación a plena potencia de China y del sudeste asiático en general al mercado de consumo de energía, ha incrementado y seguirá incrementando la demanda; lo que convierte el petróleo en un recurso cada vez más apetecido y carísimo para las rígidos sistemas productivos occidentales, pero que los países emergentes, con costes de producción mucho más bajos, están bien dispuestos a pagar.
Y lo es también por la gran presión que supone sobre las relaciones comerciales la cada vez mayor conflictividad y hostilidad de los países productores hacia el occidente industrializado y viceversa. Políticamente están siendo y serán cada vez más complicadas las relaciones entre los países productores de petróleo de la órbita islámica y sus clientes occidentales.
La solución es buscar sistemas de autoabastecimiento de energía –mucha- que sea, además, suficientemente económica. ¿Cuáles?
Realmente a corto plazo solo hay una: la energía nuclear. Y esto es muy malo. La opinión pública está muy sensibilizada a los peligros atómicos y probablemente estaría dispuesta a tomar la calle con tal de impedir que más de la mitad de la energía que hoy se consume viniera de la mano de grandes centrales nucleares.
Y aquí empieza la “conspiración”: hay que hacerla buena. O al menos hay que hacer que la que tenemos ahora sea tan mala al menos como la que se pretende imponer en un plazo no demasiado largo. Para ello vamos a llenar el mundo de contaminación ambiental. Mejor si es atmosférica: es la que da más miedo.
¿Por qué de entre todas las contaminaciones posibles, se ha elegido precisamente el cambio climático? Entiendo que hay dos razones fundamentales. Una de ellas es su innegable capacidad para generar ese sentimiento de culpa al que tan propenso es la mentalidad judeomasónica occidental, y otra el que de todas las contaminaciones vigentes la más amenazante es la que llega a través del aire, pues es ubicua, la atmósfera es común todos y no distingue entre ricos y pobres.
La combinación de miedo y culpa dará el resultado apetecido: urgencia. Hay que solucionar la cosa ya. No tenemos tiempo de pensarlo demasiado. ¿Qué hacer? Cambiar urgentemente las infraestructuras para obtener energías desde los combustibles fósiles a otras fuentes. No hay energías limpias capaces de cumplir esta misión en la cantidad precisa, así que habrá que utilizar otras que, siendo también contaminantes sean mucho menos peligrosas, pues sólo a largo plazo presentarán problemas de eliminación de residuos y para entonces la tecnología habrá encontrado ya soluciones idóneas.
¿Nos preocupa Chernóbil? No debe asustarnos, nos dirán, pues aquello sucedió en la prehistoria de la era futura y fue más el fruto de la degeneración resultante de la deblacle comunista que la consecuencia de un peligro real derivado de la energía nuclear. Además, ¿acaso va a ser peor que el recalentamiento atmosférico y sus funestas consecuencias sobre los ecosistemas? Porque de seguir con este desmán de lanzar C02 y demás gases invernadero a la atmósfera, ¿Acaso no somos capaces de imaginar cómo quedarán afectados los mares, los suelos y el aire? –No nos lo explican muy claro, pero tenemos que ser capaces de imaginar cómo se desbordarán los mares y se multiplicarán los huracanes barriendo las costas; cómo se destruirán los ecosistemas, se extinguirán miles de especies animales y desaparecerán grandes superficies forestales, se fundirán los hielos y disminuirá la cantidad y calidad del agua potable, el aire se hacrá irrespirable y la calidad de vida en los asentamientos urbanos se reducirá a cotas casi marcianas o propias de Mad Max o algo así, etc.- Tenemos, en definitiva, que poder imaginar todo eso para que…
Llegados a este punto, el votante esté ya preparado para aceptar cualquier opción política que le garantice que antes de 20 años no estaremos todos respirando con mascarilla y masacrándonos por las calles o viviendo en bunkers bajo tierra.
Excelente hipótesis de trabajo ...
Nakai — Lun, 26/03/2007 - 16:04Estimada amiga, a mi entender has dado en el clavo.
Como ya te dije en la taberna, estoy de acuerdo contigo. La economía y la lucha por el poder político podrían ser los factores que sustentan la idea (o hipótesis) de que si "las cosas" siguen como hasta ahora tendrá lugar un desastre climático inminente.
No obstante, esta hipótesis (la tuya), como toda hipótesis que se precie, debe enriquecerse con nuevos datos empíricos y otras hipótesis subsidiarias.
Por ejemplo: a corto o medio plazo deberíamos de asistir en todos los media a un reconocimiento, casi general, de que la energía nuclear ya no supone un peligro o que éste ha sido minimizado al máximo. Se nos deberá relatar con detalle cuales fueron los "fallos" de Chernobil y se nos mostrarán nuevas centrales nucleares "mucho más seguras".
El tema de los resíduos nucleares sería también aireado pero siempre reconociendo que la seguridad de los "nuevos cementerios nucleares" ofrece garantías "casi absolutas".
Igualmente, políticos, organizaciones políticas y otros grupos de presión, estén en el poder o pretendan alcanzarlo, y que antes hubieran expresado su repulsa por el uso de la energía nuclear o se hubieran mantenido al margen en esa cuestión, puede que cambien su discurso en el sentido de que ahora sí, y se explayarán dando decenas de argumentos (a favor) a sus potenciales votantes.
Saludos LB.
Ah, también para tu prima, ¡me cae tan bien!
He ido a leer el texto de
redante (no verificado) — Mar, 27/03/2007 - 00:53He ido a leer el texto de Lafuente de noviembre de 2006 en tecnocidanos y me parece que su contenido es muy distinto al nuevo artículo que ha publicado con el presidente del CSIC. Yo también veo muy raro que se hable del procomún en términos muy parecidos desde organismos oficiales y en grupos de activistas.
Propongo tres hipótesis complementarias: 1) Muchos científicos trabajan en ONG o colectivos activistas cuando salen del laboratorio; 2) Los científicos se dan cuenta de que es insostenible el proceso de privatizacion de la ciencia; 3) ambos, científicos y activistas, se sienten amenazados doblemente por los mismos enemigos: las corporaciones/religiones más treaccionarias y los excesos de retóricos que minimizan la importacia de las estrategias que buscan la cogestión.
No
balsero1968 — Dom, 25/03/2007 - 16:07Caro Nakai cuando me recupere de la resaca espero poder demostrar que la respuesta fuera de Europa (y ni siquiera en toda Europa después de la ampliación) es la que tú te esperas: no
Timothy Garton Ash uno de los faros del liberalismo de izquierdas europeo que aboga por estas cosas postmaterialistas hizo una encuesta entre sus estudiantes de Oxford sobre los valores que evoca Europa. El resultado era el que cabía esperar:paz, solidaridad, diversidad, multiculturalismo, medioambientalismo, etc. Todo como ves dentro de los nuevos valores. Un periódico repitió la encuesta con gente de la calle y no de Oxford. ¿Qué valor evoca Europa?: 1) Trabajo 2) burocracia. Como ves valores poco postmaterialistas.
offTopic [Sobre el cambio de hora, cualquiera que vea por donde pasa el meridiano cero en España y compruebe que 90% de nuestro país está al oeste de dicho meridiano comprobará la sandez que es que España mantenga el horario de Europa Central. Sólo el noroeste y LunaBruna tienen la hora correcta. Tener que darle la razón al Bloque Nacionalista Galego (BNG) en este tema ha sido como tomar acíbar]
Si ya te digo que el IPCC y la historieta ridícula del CO2 se la inventó Margaret Thatcher para multiplicar por dos el parque nuclear británico pues nos tronchamos. Pero es la verdad. Sobornando a la Academia de Ciencias británica con fondos ilimitados para que se inventaran una excusa sobre lo malo que era el CO2. Y así poder joder bien a los mineros del carbón que derribaron el gobierno de Edward Heath cuando las huelgas de los 70. Los más veteranos lo recordamos. Yo vivía allí. Recuerdo los brutales recortes de fondos en todo área de investigación que no llevara la etiqueta nuclear. Recuerdo también la frase de la ironlady : Nunca más dependeremos de estos bastardos
qué malito estoy! ;-)
abrazos, rafa
PS. puedes leer un post mío en El Cuerno de la Miseria que habla de como China dictará las reglas (nada postmaterialistas) y como bascularán los centros de decisión hacia la cuenca del pacífico. Lo dice un europeo que fué ministro en su país y en la comisión.
Objeciones
Santojito — Lun, 26/03/2007 - 12:24Me han enseñado a no llevar la contraria a mis mayores, pero hay veces que uno no puede contenerse. Tampoco soy un conocedor profundo de la obra de Inglehart, ni mucho menos, pero hay cosas que me chirrían en este hilo que os traéis.
Asumiendo esta falta doble de prudencia, me atrevo a señalaros lo siguiente:
“... es lo que me parece más interesante de todo lo afirmado por Inglehart: cuando un individuo adquiere un valor postmaterialista no lo abandonará aunque cambien esas condiciones favorables que lo propiciaron.” (Sintética, Riesgo, 24/3)
Tal vez Inglehart afirme eso, aunque no sé dónde ni cómo, pero me cuesta creerlo, especialmente si atendemos a su análisis sobre los valores postmaterialistas y a la teoría en la cual se basa. Este autor se apoya en Maslow, que en los años 50 del siglo pasado estableció una jerarquización de metas que el ser humano persigue. Dentro de esa pirámide de necesidades, las materiales han de estar cubiertas para que los individuos aspiren otras de orden superior.
(Nota: nos ahorramos el dibujito echándole imaginación. Abajo estarían las necesidades fisiológicas: hambre, sed y demás. En el siguiente peldaño, necesidades de seguridad: sentirse sano y a salvo. Después, necesidades de pertenencia y aceptación. Más arriba, necesidades de estima, aprobación y reconocimiento. En lo más alto, necesidades de autorrealización y satisfacción personal.)
Inglehart lo que hizo, veinte años después, fue adaptar este enfoque psicosocial de Maslow. Por tanto, eso que es un cambio cultural, de valores, se basa en el mantenimiento y garantía de unas necesidades básicas. Es así como pasamos de una dimensión materialista a una postmaterialista. La pérdida o el quebranto de esas condiciones favorables supondría el resquebrajamiento de esa pirámide. Cuesta pensar que un número importante de jóvenes sin un sustento económico mínimo (desde la sopaboba a las gafas de sol Rayban, faltaría más), pudieran dedicar sus energías al ecologismo. De hecho, probado está que, cuando fallan las necesidades básicas, no hay valores postmaterialistas que valgan (p. e. el incipiente movimiento juvenil en pro de una vivienda digna, en Francia, en España, etc.).
“Y Jeremy Refkin, también en EL PAIS, en la sección de opinión nos da una receta netamente postmaterialista para el sueño europeo: buena calidad de vida (ni la menor idea por mi parte de qué significa) frente a los intereses del mercado y la oportunidad individual del sueño americano (son sus palabras, no mías).” (balsero1968, In Vino Veritas, 25/3)
Otro error de bulto, el vino debió ser peleón. Es falso que la buena calidad de vida sea una receta netamente postmaterialista. A nadie se le ocurriría tildar a Voltaire o a Epicuro de postmaterialistas. Justamente porque la buena calidad de vida es un valor materialista. Sólo cuando cumplimos esa meta, sólo entonces nos ponemos (¡pero no necesariamente!) a ayudar desinteresadamente al prójimo (voluntariado) o a luchar a favor del medio ambiente (ecologismo). De acuerdo que no sabemos qué es con exactitud la buena vida; para unos será tener un piso, un trabajo fijo y la nevera llena, para otros será tener un palacio, cocaína en abundancia y un harén de brasileñas. No sé, lean a Voltaire, auténtico especialista en la buena vida.
Tengo muchas otras objeciones. Por ejemplo respecto a la noción de sociedad del riesgo. No significa que la vida esté llena de riesgos. Me pregunto qué se le diría a un sociólogo que explicara que la teoría de la relatividad significa que todo es relativo : ) De verdad (verdad verdadera) que es novedad que los humanos podamos cargarnos el planeta: posibilidad de guerra nuclear le estaba vedada a Agamenón, no así a Bush. Sobre que los políticos no pueden manejar ni influir en este cambio cultural, otra ingenuidad. Que se lo digan a las ONG’s, cuyo auge fue inmediatamente gestionado y reglado por los Gobiernos, convirtiéndose (salvo excepciones) en organizaciones dependientes del Estado, dando servicios que éste va abandonando conforme avanza su demolición.
Pero ya me he extendido demasiado.
Saludos.
El vino era bueno
balsero1968 — Lun, 26/03/2007 - 14:05Santojito, no jodamos ahora matando al inocente. El vino era bueno. Puede que las opiniones no pero el vino, un mataromera, sí. A cada uno lo suyo.
rafa
Chirridos
Sintética — Lun, 26/03/2007 - 18:31Afirmo que, según Inglehart “cuando un individuo adquiere un valor postmaterialista no lo abandonará aunque cambien esas condiciones favorables que lo propiciaron “ A ti te cuesta creerlo toda vez que Inglehart se apoya en Maslow... Bueno, se resuelve fácilmente:
“Como regla cabría esperar que períodos prolongados de mucha prosperidad incentivaran la difusión de los valores postmaterialistas, mientras que el declive económico tendrían el efecto opuesto. Pero no es tan simple. No existe una relación de uno a uno entre el nivel económico y la prevalencia de valores postmateriaistas, porque estos valores reflejan el sentido subjetivo de seguridad y no el nivel económico que se tiene per se [...]. La hipótesis de la escasez por sí sola no genera pronósticos adecuados sobre el proceso de cambio en los valores. Debe interpretarse en conexión con la hipótesis de socialización. Uno de los conceptos más duraderos en ciencias sociales es la noción de una personalidad humana básica que tiende a cristalizarse cuando un individuo alcanza la edad adulta, sufriendo cambios relativamente pequeños en lo sucesivo”. (R. Inglehart, El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas; lo tienes en "El poder en vilo", pag. 150).
Tratas el problema de la vivienda para rebatirme, no sé dónde nos lleva esto. Un valor postmaterialista es la demanda de participación activa en las decisiones políticas. Poner como ejemplo de que cuando fallan las necesidades básicas se pliegan los valores postmaterialistas a la plataforma por una vivienda digna es un despropósito. En cualquier caso te extiendes sobre algo marginal en mi texto. Me encantaría que entraras en el asunto que propongo.
Vamos con la segunda parte de lo que me toca: la sociedad del riesgo. Según afirmas con “sociedad del riesgo” no se quiere decir que la vida esté llena de riesgos; bueno, a mí también me parece simplona la idea. El caso es que esos sociólogos a los que sigo (por cortesía) sí dicen que la vida está llena de riesgos, he insertado el párrafo, lo repito:
“El riesgo se concretaría en aquella probabilidad de sufrir algún tipo de daño, desde el más pequeño hasta el mayor imaginable (quizá la extinción de la especie), en la actualidad o en el futuro, por parte de algún grupo humano o de la totalidad de la humanidad, y cuyas características fundamentales son su origen social y su incremento histórico.
Si no leo mal la diferencia entre este riesgo total y el riesgo total de toda la vida es que ahora tiene un origen social, ya entiendo que frente al riesgo de origen animal que suponían los osos o al riesgo de origen bárbaro que suponían los bárbaros, y que ahora es mayor. En efecto: ahora somos unos cuantos miles de millones más y es más fácil matarnos, vaya riesgo.
Sigues:
De verdad (verdad verdadera) que es novedad que los humanos podamos cargarnos el planeta: posibilidad de guerra nuclear le estaba vedada a Agamenón, no así a Bush.
Supongo que te refieres, como los de la sociedad del riesgo, a la vida sobre el planeta, no al planeta. La diferencia entre Agamenón y Bush, en ese caso, no es de posibilidad, sino de eficacia: Bush puede matar a más gente en menos tiempo.
Acabas señalando “otra ingenuidad”: “que los políticos no pueden manejar ni influir en este cambio cultural”. Se trata de un cambio de valores, esas cosas que conforman el carácter de los individuos, en este momento y en ese sentido, los políticos van por detrás, me sorprende que no lo sepas.
Te agradeceré que elijas el tono de modo algo más cuidadoso, es a causa de un defecto mío que me impulsa a dar lo mismo que recibo y que, honestamente, me cuesta mantener a raya.
Saludos.
Cambio cultural y sociedad del bienestar
Santojito — Lun, 26/03/2007 - 21:38Uno, no me queda claro si la cita que escribes es de Maestre (ahora en el lado oscuro y por tanto innombrable) o de Inglehart.
Dos, lo que dice Inglehart, en su hipótesis de la socialización, es que la relación entre las condiciones económicas y las prioridades valorativas no es de ajuste inmediato. Que prevalecen durante un tiempo sustancial los valores adquiridos en los años previos a la madurez (El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, p. 5, cap. 2, 1990, CIS, Madrid).
Dicho claramente: los valores (culturales) no se cambian de la noche al día.
Concederás (no a mí, sino al asunto) que, por tanto, el cambio cultural se hace por reemplazo intergeneracional.
A este respecto el propio Inglehart ha reconocido en obras más recientes que el desarrollo económico es el ítem más importante (“pues éste aporta ciertos cambios culturales a partir de los cuales se instauran instituciones democráticas que los retroalimentan”, p. 11)
No soy el único que ha cometido el despropósito de indicar que el nuevo reemplazo generacional está empezando a realizar reclamaciones absolutamente materialistas (seguridad laboral, acceso a la vivienda, etc.). Algo está pasando en estas sociedades del bienestar.
En el resto de objeciones renuncio a entrar, no son para despacharlas en una frase, y quizás interesa más aclarar lo de Inglehart.
Chirridos dos
Sintética — Mar, 27/03/2007 - 19:31Uno. La cita es de Inglehart, en la página 62 del texto que tú también citas. Te remitía a “El poder en vilo” porque tenía la idea de que poseías ese libro y me consta que el de Inglehart es algo más raro. Yo no lo tengo.
Dos. Lo que dice Inglehart es lo que cito más arriba. Estoy acostumbrada a interpretar a los griegos, es necesario, pero interpretar a autores contemporáneos que se expresan claramente y escriben en inglés se me antoja ridículo. Añade esta frase de tu autoría: “Dicho claramente: los valores (culturales) no se cambian de la noche al día”. Justo, eso es.
Te concedo a ti y al asunto que el cambio cultural se hace por reemplazo intergeneracional, tanto me consta que es así que jamás he afirmado lo contrario. El caso es que me parecía que discutíamos una afirmación marginal en mi texto que venía a decir que, según Inglehart, cuando un individuo adquiere un valor postmaterialista no lo abandonará aún cuando desaparezcan esas condiciones favorables que lo propiciaron. Entonces tú citas a Maslow y te empiezan los chirridos. Tuve que estudiar este tema con bastante detenimiento porque el tal A. Maestre, perfectamente nombrable advirtiendo que se trata del primer Maestre, aquel que fue un analista fino, el tal maestre, digo, cuando era un analista fino, era ya borde a rabiar y o te enterabas o te tocaba enfrentarte a un señor bajito que decía cosas como: “tu examen es un escupitajo”, doy fe. Ahí va:
“Más allá de la crítica que se pueda hacer a Inglehart desde el punto de vista teórico, que apoya su tesis de la transición en determinadas zonas de la población hacia orientaciones de valor “postmaterialista” en la teoria o, mejor, en el supuesto psicológico de Maslow de la existencia de una jerarquía de necesidades siempre por satisfacer o actualizar, lo que parece a todas luces decisivo en “La revolución silenciosa”, aparte de ser una predicción arriesgada, es que con el fin de la larga fase de prosperidad económica de la época de posguerra, que preparó el terreno para que se desarrollaran valores postmaterialistas, éstos no sólo no serían fácilmente reversibles, sino que incluso lograrían mantenerse en condiciones socio-económicas distintas de aquellas en que habían sido gestados”. (El poder en vilo, pag. 146).
Esto es, querido amigo, la tesis es discutible, faltaría más, pero no chirriante, faltaría más. Dicho claramente: has metido la pata. Me lo concederás.
A mi entender, estas nuevas reclamaciones que citas (seguridad laboral, acceso a la vivienda, etc.), ilustran perfectamente ese fenómeno que Inglehart explicó como de “desafío a las élites”. Es el cambio del modelo de participación política dirigida por élites (un líder carismático que aglutina a una masa) por el modelo de participación política de élites dirigidas (grupos organizados ad hoc para reivindicaciones específicas). Un caso ejemplar de participación política del segundo tipo es la plataforma por el derecho a la vivienda.
Mi pretensión ha sido aportar algunas nociones que me parece que tienen cierta incidencia en todo esto del cambio climático. Una es los valores postmaterialistas, otra el concepto de “riesgo”. Renuncias a entrar en el segundo, probaré a tentarte: te perdono la paella que me debes si nos regalas una buena explicación de la noción “sociedad del riesgo”, una explicación que excluya la posibilidad de interpretar el riesgo como “aquella probabilidad de sufrir algún tipo de daño, desde el más pequeño hasta el mayor imaginable”, por supuesto.
Saludos.
Reconocimientos y concesiones
Santojito — Mié, 28/03/2007 - 01:13Curioso. Lo que ahora te parece una afirmación marginal de tu texto antes te parecía lo más interesante de todo lo afirmado por Inglehart.
No es que yo me saque de la manga a Maslow. Es Inglehart el que se reconoce deudor de él.
Inglehart también reconoció que el cambio de valores a lo largo del tiempo no es irreversible. Lo hizo en su ensayo publicado en 2000 por la American Sociological Review, que ya he citado, y, expresamente, en su conferencia de 21 de febrero de 2002. Descarta asimismo una linealidad en el cambio cultural, prefiere hablar de tendencia. Y avisa que el colapso económico impulsa a la sociedad en dirección contraria.
Subrayado todo esto, no me importa concederte que he metido la pata. Lo mismo que las paellas. No te debo una, te debo muchas. Ninguna tú a mí.
Sospecho que este sistema de dirimir paellas en liza mantendrá este marcador tan desigualado por los siglos de los siglos : )
Sobre el movimiento de los jóvenes por el acceso a una vivienda (muy reducido en España pero más destacado en Francia), no nos podremos de acuerdo. Tú te fijas en el tipo de participación, sin duda muy interesante. Sin embargo, yo hablo del tipo de reivindicación. Ésta es totalmente materialista.
En cuanto a la sociedad del riesgo, hay multitud de textos que podrán explicártela. El más breve y socorrido ya excluye la interpretación del sentido común, no por errónea, sino porque el concepto remite a un tema mucho más amplio, a un paradigma de análisis de transformaciones radicales (caída del Muro de Berlín…) y los cambios (políticos, económicos, tecnológicos, etc.) que originan una nueva sociedad.
Chirridos idos
Sintética — Mié, 28/03/2007 - 19:50“Curioso. Lo que ahora te parece una afirmación marginal de tu texto antes te parecía lo más interesante de todo lo afirmado por Inglehart”.
De todo cuanto estudié sobre Inglehart en su momento lo que me resultó más interesante fue esta idea de la irreversibilidad. Mis textos abordan el hecho de que los valores en los que nos movemos (en las sociedades postindustriales) están cambiado tal y como anunció Inglehart, si se trata de un cambio reversible o no es un tema la mar de interesante bajo mi punto de vista, pero es solo marginal en este caso. Estarías replicando a la cuestión central si alegaras contra el hecho de que en las sociedades postindustriales esté teniendo lugar un cambio de valores. No veo la dificultad para entenderlo, no obstante podría explicarlo con mucho más detalle si aún no captas la idea.
No es que yo me saque de la manga a Maslow. Es Inglehart el que se reconoce deudor de él.
No es que yo niegue la influencia de Maslow en Inglehart, es que lo que a ti te resulta chirriante consiste ni más ni menos que en lo que Inglehart no siguió de Maslow, cosas que pasan.
Una afirmación como la que sigue necesita una justificación mucho mayor que la que te molestas en aportar:
Inglehart también reconoció que el cambio de valores a lo largo del tiempo no es irreversible. Lo hizo en su ensayo publicado en 2000 por la American Sociological Review, que ya he citado, y, expresamente, en su conferencia de 21 de febrero de 2002. Descarta asimismo una linealidad en el cambio cultural, prefiere hablar de tendencia. Y avisa que el colapso económico impulsa a la sociedad en dirección contraria.
En el texto que ya has citado, un muy buen texto, ni mucho menos Inglehart reconoce que el cambio de valores a lo largo del tiempo no es irreversible, aunque celebro que ya hayamos pasado de un “me cuesta mucho creer que Inglehart afirmara eso, no sé ni dónde ni como” a un “no, eso lo desdijo”. Mejoramos, no hay duda. No me queda clara la autoría del segundo enlace que citas, tiene el mismo título que el primero, sin embargo añade que el texto está basado en un artículo de Inglehart, no que sea suyo, parece que no lo es. Espero que lo aclares.
Es una buena noticia, igualmente, que el mismo movimiento haya dejado de ser un claro ejemplo de esa involución que no demuestras y se haya convertido en un caso interesante del modo de participación postmaterialista. Sé que te gusta el cine, te recomiendo una peli española de los años 50 titulada “El pisito”, en esto de la vivienda pone las cosas en su sitio. En ese momento hacerse con una vivienda en España no era ni de lejos más fácil que ahora, pero el protagonista en vez de montarse una plataforma ad hoc y exigir su derecho a una vivienda se casaba con la vieja propietaria y esperaba pacientemente a su murerte para así poder casarse con su novia de toda la vida, que ya tenía piso. Un peliculón.
En cuanto a la paella que aún me debes, en realidad, no pienso perdonártela nunca, haces bien no aceptando el trato. Mi idea es que eran dos y que no sé por qué razón ya debía olvidar una.
Por fin, la metedura de pata tómala con humor: cualquiera de un resbalón mete la pata en un hoyo.
Saludos.
El trigo postmaterialista
Santojito — Jue, 29/03/2007 - 10:00Comprendida la marginalidad del tema que nos ocupa. Sobre la cuestión central, el cambio de valores en las sociedades postindustriales, nada que objetar. Nada, excepto que ya estamos en un nuevo tipo de sociedad (denominada de la información o telemática) en la cual empieza a quedar obsoleto el gerundio: los valores postmaterialistas no están llegando, llevan tiempo aquí y, como trato de decirte, ya hay dudas sobre si el nuevo reemplazo generacional los va a mantener.
Los textos citados. En la página 29 de este pastiche hay un epígrafe titulado Cambio de valores a lo largo del tiempo. De la autoría sé lo que pone al pie de la página 19.
El ejemplo de El pisito me desconcierta un poco. No sé si lo que quieres indicar es que una movilización colectiva en aras de una necesidad básica posee un encuadre postmaterialista. En tal caso ya me contarás cómo analizas los motines de siervos y campesinos en el siglo XXII contra la subida del precio del trigo. O el destrozo de máquinas por parte de los propios obreros en la primera mitad del XIX.
Por Inglehart no solo te debo una paella más (irán como veinte), sino que además te doy las gracias. En estos días he aprendido un montón sobre este autor. Por eso me encanta debatir contigo. Ah, y a partir de ahora si alguien busca Inglehart + cambio climático, ahí salimos nosotros los primeros : )
Me pongo a la izquierda
balsero1968 — Lun, 26/03/2007 - 19:53A la izquierda geográfica me refiero. Al teclear 'responder' la ventana se sale por la derecha ;-).
Santojito, acepto que otros (Voltaire, Epicuro..) también apuesten por la calidad de vida. No acepto que sea falso que la calidad de vida no sea un receta netamente postmaterialista. No porque lo diga yo (que no estoy con estos valores) sino porque lo dice el padre del asunto, Inglehart, aunque gracias a Sintética y a tí me entero de que había un abuelo, Maslow, del que nada sabía. Así que si lo dice el que lo inventó ¿podré decirlo yo?. La frase del 'desplazamiento de valores' de Inglehart en un libro suyo es
Ignoro lo que es la pertenencia y la auto-expresión. También la calidad de vida :-)
En cuanto a Sintética la culpa de la siguiente pregunta es suya. Por enseñarme rigor en las discusiones. :-)
Sintética, la afirmación un valor postmaterialista es la demanda de participación activa en las decisiones políticas ¿es una interpretación ó conclusión tuya?. Lo digo porque en lo que leí en su dia, poco, sobre postmaterialismo yo no ví esto explicitado. Leí muchos eufemismos como la frase anterior de Inglehart y también una descripción de los valores postmaterialistas (medio ambiente, calidad de vida,...) pero eso no. No leí que el hecho de adquirir los valores generara una demanda de participación. Más bien mi tesis es que la aparición de valores etéreos (la expresión es mía) genera todo tipo de tropelías del poder político inventándose demandas inexistentes una vez que la economía política se arrumba en el trastero.
abrazos, rafa
Montana contra Inglehart
Santojito — Lun, 26/03/2007 - 22:03Ok con lo de la calidad de vida. A ver si va a ser que Inglehart se refiere con calidad de vida a gozar de la libertad de expresión, humanizar el paisaje urbano y, entre otras, promover la participación de los ciudadanos en el trabajo y en su comunidad.
Discúlpame, yo es que en cuanto oigo buena calidad de vida me pongo a pensar en Tony Montana en su mansión. Peliculero que es uno.
Que sí, que la participación política compone un valor postmaterialista. Para Inglehart es uno de los indicadores. (The silent revolution, pp. 39 y ss., 1977 y El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas, p. 21 y ss., 1990)
Otra cosa es cómo se lleva a cabo esa participación, a través de qué vías.
Rigor
Sintética — Mar, 27/03/2007 - 19:40No, es uno de los valores postmaterialistas clave, según Inglehart. No se trata de que el "hecho de adquirir los valores [esos] [:p] generara una demanda de participación" sino de que la tal mayor demanda de participación es uno de esos valores.
Olvidé el enlace
balsero1968 — Lun, 26/03/2007 - 20:58Al final se me olvidó poner el enlace donde se discute el daño que la visión postmaterialista de un occidente rico provoca en los países pobres y, más concretamente, el estereotipo sobre medio ambiente y pobreza. Fué a través de esta publicación que yo leí algo sobre postmaterialismo. Se titula
lo leí hace mucho tiempo. También dice alguna chorrada de envergadura.
http://spot.colorado.edu/~hunterlm/EnvSocReadings/Wk6ConcernValuesMsrmt/BrechinKempton.pdf
saludos
Bjorn Lomborg
balsero1968 — Mar, 27/03/2007 - 01:12Tengo varias razones para traer a Bjorn Lomborg a este hilo.
Antes de continuar con sus propuestas y para que conste decir que, con carácter general, yo no estoy de acuerdo con Bjorn. A pesar de que muchos le defendimos cuando casi fué triturado por el establishment de burócratas del clima tras la publicación de su libro El Medioambientalista Escéptico en 2004. Bjorn sigue siendo anti-nuclear, cree en los males de CO2, es medioambientalista y partidario del consenso. No en vano dirige el Copenhagen Consensus Center centro afiliado a la Copenhagen Business School. Pero es un pensador independiente.
Mi experiencia me dice que las propuestas de Bjorn, muy concretas, suelen ser aceptadas. Además mis amigas (y algún amigo) afirman que puestas a escuchar un latazo sobre Cambio Climático prefieren que el pesado sea Bjorn. ;-) Yo siempre presto atención a lo que dicen mis amigas :-)
Sus propuestas:
Su justificación
1.- Kyoto. Supone unos costes fabulosos que deben dedicarse a tareas más urgentes (HIV, hambrunas, malaria, agua para todos, malnutrición, libre comercio de los países pobres y otros)
2.- Es impracticable la limitación. Los países emergentes de la pobreza (China, Brasil, India) precisan de enormes cantidades de energía hoy por hoy dependiente del carbón. Los países más pobres no pueden tener limitaciones.
3.- Es un acuerdo justo. Los países más ricos pagan más. Al mismo tiempo cada país puede decidir el tipo de tecnología no emisora de CO2 que más le interesa, investigar y desarrollar, y aprovecharse de los avances que otros hagan en otras tecnologías.
4.- Los países compartirán los avances porque se trata de ciencia básica y todos se beneficiarán de la tecnología colateral que surja y se desarrolle.
Bjorn insiste en que el coste de Kyoto (basado en el IPCC) es de $180.000 millones/año. Según Bjorn y la UNICEF el coste anual de sanidad, agua y educación (básicas, no avanzadas) para el Tercer Mundo es de $80.000 millones. En el caso particular de medidas de protección contra la malaria en recién nacidos es de $13.000 millones.
El establishment del alarmismo le odia. Yo no. Aunque sea postmaterialista. :-)
rafa
Lo prometido
balsero1968 — Lun, 02/04/2007 - 21:11Prometí dar mi explicación política e ideológica sobre Cambio Climático. La discusión se propuso aquí y aquí la pongo.
Esto es, en mi propio lenguaje y con mis cortas entendederas, como yo entendí las preguntas de LunaBruna.
Así entendí yo las preguntas. Así las explico. Es una explicación ideológica. No científica.
A modo de guión un apunte breve de situación
[el catedrático J. mira una invitación para participar en una conferencia sobre Derecho y Cambio Climático. Es biólogo. Nada sabe de Derecho. Nada de sistemas caóticos ni de ecuaciones en derivadas parciales que describan turbulencias. Nada de física solar. No sabe resolver un modelo de convección ó radiación. Se ha dedicado al examen de ecosistemas específicos.
En toda su carrera ha publicado tres (3) artículos en revistas arbitradas de segunda fila. Nada sabe de Cambio Climático pues su área son ciertas florecillas y el papel que juegan en el ecosistema de su pueblo, que es donde está la Universidad que le dió la cátedra. Pero asesora al Ministerio de Medio Ambiente y logró en tiempos que le enviaran a un subcomité, de un comité, de un subgrupo de trabajo, de un grupo de trabajo de un organismo internacional .Un político le eligió y un político le quitará. No sus méritos científicos.
No le pagan por eso. Pero viaja mucho y en las redacciones de los periódicos y Tv's su nombre siempre salta como experto. No sabe nada de Derecho. Ni de Cambio Climático. Irá a la conferencia. Vaya si irá. La patrocina un jefazo de la Caja de Ahorros y acude la consejera de Medio Ambiente. Vaya si irá]
Si no has estado en una conferencia de un organismo global, cualquiera de las Naciones Unidas por ejemplo, no sabes lo que te pierdes. En estas reuniones, entre sociales y políticas, la presencia de las Organizaciones No Gubernamentales está garantizada, de facto y de iure. La palabra que más se oye es nosotros. Los miembros de estas organizaciones se refieren a sí mismos colectivamente como la sociedad civil ó nosotros. A través de este mecanismo semántico afirman representar a la gente. Se elimina así la molestia de tener que representar a un gobierno ó a un estado miembro. Porque
Pero los funcionarios y técnicos ó científicos de la ONU - a los que tampoco nadie ha votado - situados en los escalones superiores de la organización consiguen con las ONGs un argumento que justifique su poder, importancia, y también influencia proclamada
Y se produce una relación simbiótica entre organizaciones que eluden los mecanismos tradicionales de los estados miembros democráticos: Elecciones. La palabra simbiótica es deliberada por mi parte. Y precisa.
Las ONGs necesitan foros organizados por la burocracia transnacional porque permite a las ONGs presentarse bajo el manto de
(en otros sitios se usan eufemismos como procomún, valores postmaterialistas, tecnocidanos -apócope de tecno-ciudadanos- gobernanza ciudadana etc).
No para todas la ONGs, pero sí para muchas esta democracia participativa no es como normalmente la entendemos. Y lo dicen. No es una democracia en la que los miembros de un gobierno tienen la legitimidad a través de la representación -obtenida en las urnas- popular.No.
Y para discutir los procesos de cambio nada mejor que
Los autollamados expertos. Porque los auténticos expertos están a otras cosas. A su trabajo. Y por eso son expertos.
La ONU siempre trabajó con ONGs. Siempre. En temas 'reales'. Reubicación de refugiados, hambrunas, desastres, derechos humanos y muchos otros. Desde la caída del muro de Belín y, en particular, desde 1992,la situación ha derivado hacia temas netamente políticos donde la participación de las ONGs se ha convertido en más ideológica, más numerosa y más ruidosa. Especialmente con el Cambio Climático.
¿Por qué 1992?. Ese año se celebró la Cumbre de Río (la tierra primero y demás necedades mientras Sarajevo es arrasada ó Saddam expulsa a los inspectores de la ONU bajo la amenza de matarlos si se quedan en Irak).
En la Cumbre de Rio las ONGs consiguen una cosa.(Agenda 21, Capítulo 27).
Veinte años antes en la ONU había 260 ONGs con algún tipo de reconocimiento. Ahora hay
Las ONGs con una agenda bien calculada para implantar sus decisiones de Rio (la tierra primero bla, bla, bla) aprovecharon esta oportunidad, ya no de hecho, sino también de derecho, para el siguiente asalto, sin que jamás se consultara a ningún ciudadano ó tecno-ciudadano ó simple analfabeto con un voto legítimo en la mano
El peso completo de esa reunión lo llevaron las organizaciones medioambientales extremistas categorizadas de derecho ya en la ONU que podían y pueden
Son estas organizaciones las que están detrás de Kyoto. El IPCC publica la semana que viene el informe técnico que sigue al Sumario para Políticos que lanzaron en Enero. Ese informe es accesible online para una ONG que propone establecer una dictadura mundial armada que evite la emisión de CO2. Pero no para mí. No bromeo.
En 1997 estaba al frente de nuestro Gobierno el Sr. Aznar. ¿alguien cree que el Sr. Aznar sabía algo de Cambio Climático cuando le dicen que vaya a Kyoto a darse un paseo y firmar un papelito muy lindo ignorándolo todo de cómo se había cocido el asunto?¿No sonaba bien firmar un papelito para salvar la tierra?. ¿Acaso no lo iba a firmar el Presidente de la primera potencia mundial, EE.UU, que tanto le fascinaba?
¿Y el Sr. González en 1992?. ¿Qué le preocupaba más?. Sin duda el Tratado de Maastricht. Y lo apoyo. Pero ¿qué más daba darse un paseo por la Cumbre de Rio y firmar un papelito?¿Acaso no decía el papelito la tierra lo primero?¿Qué hay de malo?.¿Acaso no lo iba a firmar su amigo Mr. Clinton, Presidente de los EE.UU y Al Gore su VicePresidente?
El colapso del comunismo y de otras tiranías ha liberado a millones de personas en todo el mundo. Se han creado sociedades civiles reales. Y en esas sociedades, como en la nuestra, existirán y deben existir organizaciones privadas, voluntarias, independientes del poder político y sin ánimo de lucro porque hacen un trabajo valioso. Merecen muchas, en mi opinión, la protección legal para ser independientes y buscar su propia financiación.
Pero otras ONGs usan este nuevo poder para esparcir la mentira y minar la libertad individual. Promueven un orden internacional al que le es completamente indiferente las leyes de los países individuales. Las que hemos votado los ciudadanos. A secas.
Abogan por leyes que nos devuelvan a una naturaleza romántica y a una vida de campesinos. Por leyes medioambientales que destrozarán los legítimos derechos de progreso de los más pobres. Porque deben seguir en su campesina y romántica vida mientras occidente les regala unos árboles. Por la correspondiente ONG de abraza-árboles (existe, muy poderosa).
Pero los ciudadanos del común, no los tecnocidanos ni los del procomún necesitan deseperadamente inversión en capital y desarrollo económico. Quizás yo sea muy torpe.
Pero es lo que quieren.
that's the memo. Gracias
r.
PS. ¿Y el catedrático?: Es de una ONG. Está en el IPCC. :-)
Que viene el lobby
Santojito — Mar, 03/04/2007 - 18:57Amigo R.
Me ha llamado la atención tu explicación política e ideológica. Yo diría que muy ideológica. Leyéndote, a uno le entran ganas de apuntarse a la Asociación del Rifle y ponerse a cazar altermundistas.
No sabía que la ONU, en connivencia con ONG's poderosísimas y unos juntaletras infiltrados en calidad de expertos, había creado un nuevo orden internacional basado en un radicalismo postmaterialista que nos llevará a vivir en los árboles y escuchar música folk.
Lo ignoro todo sobre los expertos. Tú a mí me pareces uno de ellos (de los de verdad, digo, no de los impostores), y no creo que si acudieras a una sesión de la ONU dejaras de serlo automáticamente, tal como sugieres. Ningún comité de sabios es votado por el pueblo. Su legitimidad no depende de un plebiscito, está sujeta a la de los responsables políticos que los designan y a la validez de sus dictámenes. Por cierto, el Cambio Climático debe ser el único área en el que los centros de poder hacen algún caso de los diagnósticos científicos. En todos los demás campos los expertos (infiltrados o auténticos) son tomados a coña, ya sea para resolver la programación que ha de aparecer por los canales de televisión, decidir la pertinencia de un transvase hidrográfico o dilucidar la virginidad de la madre de Jesús de Nazaret.
Con las ONG's ocurre otro tanto. Es espurio buscar su legitimidad en las urnas. Forman parte, como bien has apuntado, de la sociedad civil organizada (perdón por el pleonasmo, pero me parece necesario). Bajo ese membrete están tanto Medicos Sin Fronteras como Al-Qaeda. Por supuesto, tienen diferentes fines y modos de acción, pero todas se estructuran en un nivel superior de asociación y conexión al del pueblo y ocupan un espacio político distinto. Aquí sí sé de qué hablo [Nota para mí mismo: te arrepentirás de esta apostilla].
Ya no estamos en la democracia participativa, sino en la democracia deliberativa. En castellano es Víctor Sampedro quien, a mi juicio, mejor cuenta esto. Es evidente que las ONG's tienen influencia, cada vez más, pero lo del lobby alarmista-ecologista... que tú describes... sobrepasa todos los análisis.
Dejando de lado estas acotaciones, estoy bastante de acuerdo contigo en lo demás. Eso sí, no pienso votar a Margaret Thatcher, ¿eh? : )
Thatcher
balsero1968 — Mar, 03/04/2007 - 22:32Caro Santojito
Yo no te recomiendo votar a Mrs. Thatcher. Porque no puedes, está gagá y tiene una oenegé que se llama salvemosamisisthatcher :-) A mí me dejó sin curro y a la ciencia británica sin fondos durante quince años.
Miraré lo de la democracia deliberativa. Que existan esas propuestas no quiere decir que las cosas no sean como las describo. Sin duda puedes realizar tus propias pesquisas y haces bien en no confiar en quien podría ser un cretino paranoico. Pero en el interim podemos hablar sobre lobby-alarmismo-ecologismo que no existe. La prensa de hoy habla de medidas impopulares dictadas por las nuevas políticas sobre Cambio Climático. Ya te lo traduzco yo, si me permites.
Sobre la legitimidad en las urnas. Cuando alguien en sus estatutos aboga por la implantación de una dictadura armada mundial bajo el mandato de la ONU que garantice el estricto cumplimiento de una legislación mundial sobre las emisiones de CO2 yo prefiero tener las urnas cerca. Si otra organización apoya la pena de muerte para los que arranquen árboles, lo mismo. Si una tercera sugiere volver a las estructuras medievales donde un gobierno de sabios nos dirá lo que hay que hacer, ídem. Si otra, con unos ingresos comparables a los de Ghana, afirma que el ser humano es la única especie que no merece vivir en la Tierra si no es volviendo a la comunidad campesina, ni te digo. Sobre todo si es con el dinero de la ONU. O sea con el tuyo. Sobre todo si escribe un capítulo de las medidas a tomar en el informe del IPCC
Puedes apostillar lo que quieras. Menos sobre el vino. El vino no. Yo no bebo morapio malo. Me lo prohíbe el confesor que se zampa las botellas conmigo. Si no es bueno el vino no hay absolución. Y vamos a morir todos en breve como bien sabes. Por culpa del Cambio Climático. :-)
Sobre los expertos. Pronto tienes a uno en un Congreso en España que salió en la tele el otro dia. Es el invitado especial. Es el de la dictadura mundial armada para el estricto cumplimiento de las emisiones. Lástima que fuera en inglés y a las tres de la mañana.
Si no sabías lo de los juntaletras puedes llevar a cabo tu propia labor pesquisidora. No te aburrirás. Lo prometo.
Lo último, lo del folk. Esto es lo que peor llevo. La versión autóctona sin duda sería Macarena. A todas horas. Aunque las elites intelectuales escucharían el Canon de Pachelbel. Si no me crees
:-)
Un abrazo fuerte
rafa
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