ABEJORROS CON OPTIMISMO KANTIANO

 

Una amable lectora nos da clases particulares sobre Kant cuando viene al quiosco a comprar nuestra prestigiosa revista. Desde entonces la crisis económica nos importa un huevo.

Ya íbamos a tirar en la redacción los textos del filósofo a la basura cuando Robus - que es ecologista - propuso reciclarlos. Hablaba de ir al campus universitario más cercano y cambiarlos, como los cromos de los niños, con algún estudiante de filosofía por una suscripción anual del periódico deportivo Marca, única lectura seria nuestra. El Marca influye mucho en nuestros sagaces editoriales políticos.

La astuta lectora que no se cree que somos de izquierdas - ni nosotros tampoco - deslizó un sutil comentario: Kant era de derechas. Y dimos orden inmediata a la becaria de no tirar o cambiar texto alguno de Kant bajo ningún concepto, claro. La becaria protestó

- ¡Pero si sois unos asnos y no entendéis una palabra de lo que escribió ese hombre! 

- Becaria, nos da igual, era de derechas y lucirá en nuestras estanterías, ni se tira ni se trapichean sus textos. No hay más que hablar - contestamos

La becaria, muy enfadada, se marchó dando un portazo y anunciando que se tomaba una baja por depresión, remunerada, de dos semanas. Nos ha mandado una postal muy bonita desde Inverness en Escocia, y la hemos pedido que no olvide al volver reponer nuestras existencias de güisqui McCallan, la destilería se encuentra al lado mismo de la bonita posada donde la becaria cura su depresión.

Quitando el polvo de los libros de Kant nuestra señora de la limpieza, Fermina, descubrió el optimismo kantiano ojeando un texto, informándonos alborozada de que el filósofo debía estar suscrito a nuestra prestigiosa revista ya en su época porque afirma que todas las cosas buenas, libertad, igualdad, justicia, etc, son compatibles al unísono.

Nos ha recordado la lucha intelectual establecida desde que un contemporáneo de Kant, George Cayley, inventara el término "aerodinámica", y las primeras ecuaciones que describen el flujo del aire en torno a un ala. Los pesimistas cenizos - nosotros a los tristes les cortamos la suscripción aunque se la seguimos cobrando - llegaron a sostener, y aún sostienen, que un abejorro vuela porque no sabe aerodinámica, como si la ignorancia fuera alguna fuente de progreso, en feroz confusión de ignorancia con perseverancia y voluntad, virtudes que alientan el vuelo del ignorante y panzudo abejorro que, pese a su ignorancia aerodinámica y gran panza, vuela, porque cuando le falta sustentación consigue potencia aumentando el arco de batida.

Así que nosotros los ignorantes, empujados por la convicción de un filósofo de derechas de que todo lo bueno puede ocurrir al unísono, supliremos conocimiento con voluntad, risas y determinación, para sepultar la apatía, tristeza y flojera de pesimistas cenizos y haremos de abejorros panzudos laboriosos y felices a los que la aerodinámica, y la crisis les importa lo justo: un huevo.

Hemos puesto la sentencia kantiana al lado de otras frases célebres que guían nuestras vidas. De eximios pensadores. Al lado de la frase de la detective rusa Valentina Koslova que interpreta Diane Venora en el remake de la película El Chacal, película, que, por cierto, tiene una de las mejores bandas sonoras jamás hechas por Carter Burwell, el músico habitual de los hermanos Cohen. Y la frase kantiana es ilustrada gráficamente con una valiente rana, porque

Los buenos nunca se rinden

Llaman al teléfono. Es la becaria. Que ya tiene el güisqui. Malta, doce años, a buen precio.

Hoy puede ser un gran día.

REDACCIÓN

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Comentarios

#1

Imagen de Sintética

Ya lo he dicho, todo esto de la pérdida de confianza es una milonga. El ingrediente mágico para superar la crisis es el optimismo. No tardaremos en recuperarlo cuando por fin demos con la otra causa de la crisis, además de la guerra de Iraq: que no hemos perdido toda esa pasta porque toda esa pasta no existe. ¿O es peor?

Aquí tienes un texto de Kant sobre el optimismo, es precrítico, que no quiere decir que corresponda a una primera etapa suya en la que todavía no era criticón, sino que es anterior a la publicación de la Crítica de la Razón Pura. Todos estos textos de Kant a los que me estoy refiriendo fueron escritos en la última etapa de su vida. La etiqueta optimista no ayuda a entender a Kant, va de otra cosa.

La portada no es ajustada porque hay dos especies distintas y Kant se refiere solo a una. Además faltan ingredientes, no está la inteligencia.

#2

Imagen de Pela la Cebolla

Estimada suscriptora, esto no puede quedar así.

Cuando ya habíamos logrado aprobar raspados entendiendo la diferencia entre confianza y optimismo y saturados de optimismo por su comentario sobre el ingrediente mágico de la pócima - el optimismo- resulta ahora que el optimismo que nosotros hemos entendido no es el optimismo al que se refiere alguien que entienda bien lo que escribe Kant. ¡Otra vez al cuarto del estudio!.

Nos leeremos el texto que tan amablemente nos adjunta porque

  • a) será interesante
  • b) alguien se ha llevado el Marca y no habíamos terminado de leerlo, ¡maldita sea!, ¿ya no se respeta nada?

y se lo agradecemos. Gracias muchas. Apreciamos también que nos llame burros con delicadeza extrema y exquisita cortesía. Nosotros, efectivamente, hubiéramos entendido, con total seguridad, que precrítico significa cuando Kant no era aún criticón1. No sabe como nos alegra que gracias a Vd. nos hayamos ahorrado un rebuzno embarazoso.

Mientras tanto tenemos a Kant en la estantería de la sala noble, la de las bebidas, al lado de la caja de puros y el sillón de cuero ajado, rescatado de un innoble cambalache por ediciones antiguas del Marca. En la estantería hay una etiqueta que, con su permiso, no cambiaremos por el momento, y que reza

astutos filósofos optimistas y de derechas

En cuanto aparezca la becaria con las provisiones etílicas que le encargamos le echaremos unas lecturas - no se crea que entendemos todo a la primera - a la lección ejemplar que propone. Ya le advertimos que notamos rápidamente que el texto procede de un concurso y nosotros es escuchar la palabra apuesta o concurso y acudir veloces al reclamo como optimistas abejorros panzudos. Otra astuta argucia suya para desasnarnos. Wink

La portada es cuestión de opiniones, Leo Chalupa lo ha discutido a fondo con Robus. Bien podría ocurrir que el sapo luchador que jamás se rinde fuera un príncipe encantado y todo el mundo sabe, además, que la especie humana viene de París colgando del pico de una malvada cigüeña2

Volveremos sobre el asunto. Cuando traigan el güisqui, claro.¡Becaria!.

Atte.

1.- Lo único que aprendimos sobre Crítica de la razón pura es lo que nos dijo el profesor de geometría descriptiva, un maldito y perverso tramposo que nos suspendió a todos

- ¡Levanten la mano los que crean que una imagen vale más que mil palabras!

(Todos picamos como pollinos, todos con la mano alzada)

- ¡Muy bien!, disponen de 45 minutos para con una imagen dibujada por Vds. explicarme la Crítica de la razón pura del gran Immanuel Kant. Pueden usar compás y cartabón si lo creen necesario. Vuelvo en tres cuartos de hora. Voy a tomar un café leyendo el Marca. Comienza el examen...¡ya!.

Nos suspendió a todos, claro. Qué tío. 

2.- Llamamos su atención sobre nuestra habilidad para colocar en unas breves líneas dos palabras distintas y justificadas en el contexto que contengan diéresis, cigüeña y güisqui. Estas cosas nos las enseñó todas el gran Tadeo Desmolo, insigne literato ya fallecido.

#3

Imagen de Sintética

Lo que pretendía con el enlace al texto de Kant sobre el optimismo es argumentar que no tiene nada que ver con lo decíamos ayer.

Me ha divertido mucho vuestra respuesta, pero no tanto como para hacerme suscriptora. Espero que no te disgustes, pero es que es un clamor: en valdeperrillos se puede leer gratis.

 Cool

#4

Imagen de Pela la Cebolla

Estamos pensando seriamente lanzar la edición letona de nuestra prestigiosa revista. Se trata de corregir graves errores en la comprensión del optimismo kantiano del ciudadano letón medio. No es que nosotros sepamos nada de Kant, salvo que siendo de derechas merece figurar en nuestras estanterías un estante por encima de la suscripción del Marca - si alguien se siente ofendido ha de saber que nosotros todos los miembros de la redacción sólo abandonamos las drogas en su día ante la amenaza de que se nos prohibiera leer el Marca así que consideramos nuestra frase una gran alabanza a Manolo Kant. Contamos con una suscriptora sintética fiel que nos chincha de vez en cuando para quitarnos el moho y nos pone sintéticos textos de 4 líneas que nos lleva 4 días comprender. A veces tiene éxito y brilla una luciérnaga diminuta en el interior de nuestros oxidados cráneos. Esa tenue lucecita nos permite afirmar con rotundidad y contundencia de filósofos bregados en mil batallas intelectuales que

los letones tienen un malentendido grave con el optimismo kantiano 

Nos parece a nosotros, que estamos estudiando a Kant.

REDACCIÓN

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