
El simpático pelirrojo de la foto es el biólogo Andrew Leakey, de la Universidad de Urbana en Illinois (EE.UU). Su equipo trabaja en unas instalaciones al aire libre denominadas Soy Face (Soybean Free Air Concentration Enrichment- crecimiento de soja en un ambiente enriquecido en CO2). La característica principal de esta instalación es que el experimento con el crecimiento de la soja se realiza en condiciones muy próximas a las naturales y no en cámaras o invernaderos. Es un laboratorio al aire libre.
Existe un amplio conocimiento sobre como afectan altos niveles de CO2 (superiores a 500 ppm, partes por millón) al proceso de la fotosíntesis, por el cual las plantas aprovechan el CO2 como insumo aerotransportado para producir azúcares. En el proceso opuesto, "respiración", las plantas liberan CO2 como resultado del consumo de los azúcares, generando energía suficiente para sostener su crecimiento. En este segundo caso el estado del conocimiento sobre el comportamiento del proceso bajo altas concentraciones de CO2 es menor. Mientras hay pocas discrepancias en los estudios sobre la relación entre el proceso fotosintético y una alta concentración de CO2 existen más dudas en la respiración. Hay sugerencias para todos los gustos, fuertes disminuciones, sin cambios, y estudios que sugieren un incremento del 11% en el poceso de respiración de las plantas cuando la concentración de CO2 aumenta.
El equipo de Leakey sometió los cultivos de soja a un crecimiento bajo una atmósfera con una concentración del doble de la natural en épocas pre-industriales (280 ppm). Esa concentración de 550 ppm es la que alarma tanto a los propagandistas climáticos y la que predicen podría existir hacia el año 2050. Su estudio tiene un enfoque génico. Tratan de distinguir qué genes se "encienden" (en terminología de los biólogos sabios ellos dirían que los genes se "expresan") como resultado de la alta concentración de dóxido de carbono.
Al concluir su experimento bajo la concentración de 550 ppm de CO2 el resultado fue asombroso. Al menos 90 genes se "expresan" para poder utilizar el exceso de azúcares poducido en la fotosíntesis. Parece que la planta reacciona a una mayor reserva de energía de la actividad fotosintética diciendo voy a gastarla creciendo más. La tasa de respiración se incrementó en un 37%, ese incremento estimula un mayor transporte de azúcares desde las hojas a las semillas o a otras partes de la planta. Hasta 600 genes se "encendieron" como resultado de la alta concentración de CO2. Es obvio el interés en este tipo de estudios que pueden contribuir a cosechas de mayor rendimiento en el futuro.
Más información sobre el proyecto FACE y los trabajos del Dr. Leakey y su equipo aquí. Otros textos en Valdeperrillos/Materia-pero-Oscura relacionados con el CO2 y las plantas aquí y aquí.
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Hat-tip Anthony Watts/Wattsupwiththat


Comentarios
#1 - Los verdes
He leído por ahí un comentario bastante acertado: los "verdes" tendrían que hacer una de dos cosas: o bien dejan de combatir al CO2 y de llamarlo polución, o se quitan la etiqueta. Porque si algo está demostradísimo es que el CO2 es fabuloso para las plantas, para lo verde. Del resto de consecuencias del aumento del CO2 habrá mucho que hablar y será más o menos discutible: subidas de temperaturas, del nivel del mar, etc. Allá el que se lo crea. Pero lo que no duda nadie es que, en el nuevo escenario, la vida "verde", la basada en la fotosíntesis, será tanto más esplendorosa cuanto mayores sean las concentraciones de CO2. No se puede llamar uno "verde" y al mismo tiempo atacar la subida de las concentraciones del CO2. Que se llamen de otra manera, amarillos, fuxias, o blanquitos por aquello de lo que les importan esos carnívoros asesinos llamados osos polares que tan bien quedan en los peluches y en los anuncios de cocacola. Pero lo de verdes ya no cuela. Son meros antisistema.