
Hace unas semanas la revista Nature llevó a su portada un artículo científico escrito por varios autores y con Eric Steig como autor líder. En 1957 se celebró el primer año geofísico internacional y los autores querían presentar la evolución de la temperatura en la Antártida en estos últimos 50 años. El artículo concluía que no sólo la zona de la Península (el rabo que se dispara desde la Antártida hacia el sur de Argentina y Chile) sino toda la zona oeste (colores rojos de la portada de Nature) mostraba en los 50 años transcurridos una tendencia de temperaturas al alza de 0.17 °C por década. Para el resto de la Antártida también afirmaban haber extraído de los datos una serie ascendente de temperaturas (rojo pálido) de 0.10 °C por década. El resultado final para toda la Antártida, según los autores y la aquiescencia en sus métodos de los editores de Nature, arrojaba un saldo de aumento de temperaturas de 0.12 °C por década. La noticia saltó a los medios y se hizo imparable, la Antártida se calienta (o se derrite, según el alarmismo apocalíptico del medio).
Uno de los co-autores exacerbó el interés por al artículo científico con declaraciones de profeta chiflado. La atención de muchos se centró entonces en el análisis de los datos del artículo. De ahí saltó inmediatamente a los métodos estadísticos utilizados. Dos métodos en particular hicieron alzar las cejas a las personas con un nivel alto de formación en esta materia, la estadística. El algoritmo de Tapio Schneider para "rellenar" datos a partir de otros allí donde no existen y, el que me llamó a mí la atención por ser un método resbaladizo si no se usa con la máxima cautela, el uso del análisis de componentes principales.
El seguimiento del proceso de autopsia del artículo de Steig et al. es imposible para el profano. El propio Steig aduce encontrarse en la Antártida en una de sus campañas lo que le impide aclarar las preguntas que se plantean sobre algunas de las opciones que los autores tomaron y aunque ciertos conjuntos de datos están disponibles públicamente otros no han sido revelados por Steig y sus co-autores. El profano ha de esperar por tanto a que se despeje el polvo de la batalla y recibir un mensaje claro sobre la validez o no de este artículo que, es opinión personal mía, Nature probablemente lamentará haber llevado a su portada.
La persona con un alto nivel de formación en métodos estadísticos que haya seguido el tema - ciertamente tedioso- tendrá una opinión formada, a falta de conocer los datos no disponibles y las explicaciones aún no dadas por el autor principal. Existe, sin embargo, un amplio colectivo de personas con una formación estadística básica en razón de sus disciplinas (economía, sociología, medicina, farmacia, encuestas, sondeos, veterinaria, ingeniería, prospectiva, biología, epidemiología, etc) que pueden llegar a entender una discusión de nivel medio sobre los artefactos estadísticos del papel publicado en Nature. Para estas personas es extraordinariamente útil la lectura de un resumen del estado de las cosas que Anthony Watts ha publicado encargándose de la recopilación y resumen del trabajo de varios bloggers. El mérito es pues de Anthony, de Steve McIntyre, de Jeff Id, de Jeff C, y, en mi opinión, de los muchos comentaristas anónimos adicionales que han utilizado su tiempo y conocimientos para cooperar en la disección y autopsia del artículo de Steig et al. Un enfoque multidisciplinar, voluntario y anónimo, con sugerencias aportadas desde campos tan variados y ajenos a la climatología como la ingeniería, finanzas o la prospectiva ha permitido recorrer muy rápidamente el análisis profundo de un artículo científico coral (6 autores). Dicho análisis habría llevado meses a una sola persona, sin la interacción con otras opiniones y el abanico de apoyo para mostrar las enormes debilidades del artículo de Nature no habría sido posible de forma tan rápida. Por no mencionar que este es un esfuerzo voluntario y altruista sufragado por el tiempo y los recursos que cada uno de los participantes pudo o deseó emplear.
El resumen de nivel medio se encuentra aquí (Pdf, inglés) y yo recomiendo su lectura para las personas con un nivel de formación estadística básico. Si bien no podrán seguir quizá toda la argumentación sí podrán hacerse una idea de lo que está en discusión. No me cabe duda de que su conclusión será, ¿no debió el editor de Nature y los árbitros que examinaron el artículo antes de su publicación ser más exigentes?. Ha sido la mía. El asunto no ha finalizado y los interesados deben permanecer atentos a las nuevas noticias que, de seguro, irán apareciendo. Puede que no lo leas en EL PAÍS.
Pero aquí, en Valdeperiillos, sí.
b
Comentarios
#1 ¿De verdad Nature se arrepentirá?.
No se si Nature se arrepentirá, el mutismo y corporativismo de la comunidad científica, y de la mayoría de los que se dicen amigos de la ciencia, es tal, que aún cuando se demostrase que este artículo es una completa chapuza sin ninguna razón de ser, sólo les bastaría la excusa "no son climátologos"(lease que no son los reales climátologos autoproclamados por si mismos en RealClimate) para ignorar todo argumento. Por desgracia el debate científico está así de contaminado. El único consuelo que nos queda es que siga pasando el tiempo y siga sin pasar absolutamente nada: que el invierno siga siendo invierno más o menos, y que el verano siga también lo mismo más o menos.
#2 Los ecos de la noticia
El imparcial se hace eco de la noticia . Lo que mas me ha gustado es la frase "los modelos de cambio climático desarrollados para predecir lo que ocurrió hace 33,5 millones de años pueden haber subestimado el calentamiento de las altas latitudes derivado de las altas concentraciones de CO2 y bla, bla, bla".
Yo es que ya me descojono de la risa, ¿ será esta una forma de decir que los modelos actuales "reconstruyen" lo que va a ocurrir en los próximos 300 años con exactitud ?
El enlace, aquí : http://www.elimparcial.es/contenido/34250.html
#3 Falso de toda falsedad
La síntesis que presentan los dos Jeff es espléndida, y permite seguir el hilo de la última falsedad urdida por todos estos desaprensivos climáticos. No exagero en calificativos. Tan solo hay que considerar los detalles circunstanciales. La publicación del artículo en Nature aparece sospechosamente unos días antes de la comparecencia del alarmista en jefe, en la primera reunión de comisión del congreso USA después la nominación de Obama. Para más abundar la noticia se le da a la prensa antes de que salga Nature.
Toda una agenda perfectamente programada, para alfombrar el primer pulso a la nueva administración y que no se olvide del cambio climático con esto de la crisis económica. Por supuesto la tonticia habitual de los medios, rebota urbi et orbi la noticia fabricada por los mayoristas de la información a sueldo de Gore.
McIntyre desmonta magistralmente el análisis de Steig et al., sin más que utilizar el sentido común que aporta la conocida ley de Tobler en geoestadística; "Todo está relacionado con todo, pero las cosas próximas están más relacionadas que las distantes". Este es el argumento fundamental para echar por tierra el manoseo estadístico de Steig et al.
Las dos gráficas de correlación frente distancia son concluyentes. La primera corresponde a las medidas puras y nos dice como se desvanece la correlación natural más allá de los 2000-4000km de distancia entre estaciones. La segunda con el manoseo estadístico de rellenado y el corte intencionado en 3 componentes principales (si aumenta el nivel de información con más componentes, como sería lo lógico, ya no le salen las cuentas) resulta que el relleno, contra toda expectativa, mejora la correlación espacial a mayor distancia contradiciendo la ley de Tobler. Como era de esperar subiendo el nivel de información, esto es empleando más componentes, se conserva la correlación espacial natural. Esto es la puntilla a Steig, ya que no puede no saberlo.
Pero al margen de las matemáticas hay un cálculo sencillo que los propagandistas del holocausto climático esconden, y muestra la indigencia intelectual de toda esta gente. Es muy simple.
Unos datos a vuelapluma. La antártida es un continente enorme de forma casi circular y un diámetro de 4000-5000km, Está cubierto por una capa de hielo que en algunos sitios supera los 2 kilómetros de espesor. Tiene el 92% de los glaciares del planeta, unos 100.000, y efectivamente, si se funden, nos ahogamos. Ese es el golpe de efecto buscado. Con el Ártico no hay problema, es hielo flotando y el nivel no sube al fundirse. El teorema de Arquímedes nos dice que si se funde ocupará el hueco de agua que ha desplazado. El alarmismo solo con el ártico era un pato cojo. Pero si la antártida se calentara, esto iría en serio. Es el mantra que ha contribuído a propalar Nature y los tremendistas están como locos.
Lo que falta por añadir es que la temperatura media en el interior del continente oscila de -30ºC en verano a -60ºC en invierno. Y que en esas condiciones no hay deshielo sino que el espesor de nieve aumenta sin parar. Tal es así que el problema de los meteorólogos es que las estaciones de medida se entierran a los pocos meses en la nieve y ya no miden la temperatura del aire, por lo que hay que ir a desenterrarlas y ponerle otro suplemento de dos o tres metros de estructura de tubo metálico adicional de soporte para ir tirando hasta la próxima vez. La cuestión es que la maniobra, e incluso el viaje con los medios actuales, es imposible en invierno y a veces también en verano a 30ºC bajo cero, con los vientos catabáticos habituales de fuerza 6-8 que suelen soplar en aquella meseta glaciar. Una de las razones del rellenado de datos que hace Steig, es precisamente el corte de datos al enterrarse las estaciones.
Aceptando el manoseo estadístico de los datos que incorrectamente hace Steig et al., se obtiene un calentamiento promedio entre 1957 y 2006 de +0,14ºC/ década (ver tabla en WAWT). !!La Antártida se calienta a un ritmo sin precedentes, se derrite, nos ahogamos ¡¡. Pues bien, para que en verano hubiera 2ºC con algo de deshielo superficial, como ocurre en Groenlandia, serían necesarias 32ºC/ 0,14ºC/década = 228 décadas, esto es 2.280 años.
Pero hay más. Y ahí es donde Nature y su editorial board caen lo más bajo posible con esa portada. Los +0,14 ºC/dec, de promedio entre 1957 y 2006 que muestra la foto, el nuevo "palo de hockey" antártico, es lo que aparece en la tabla que nos dan los dos Jeffs: Entre 1957 y 1979 el incremento promedio de temperatura que calcula Steig et al, es de +0,17ºC/dec, y entre 1980 y 2006 es de -0,06ºC/dec. Es decir la antártida se calentó hasta 1979, pero en 1979 se detuvo el calentamiento, y desde hace veintiseis años se viene enfriando ligeramente. Es la portada que debería haber ilustrado Nature.
Esa y no otra es la noticia que debería dar la prensa. Todo lo demás es falso de toda falsedad.
Un saludo
J.
#4 Componentes
Imagina que eres el árbitro que lee el artículo. Le preguntas a Steig si tiene la tendencia de temperaturas según el nº de componentes principales. Imagina que te dice que no, que sólo consideró tres y esa tendencia es la que quiere publicar. ¿No le pedirías - es un simple cálculo - que te enseñara la tendencia según el nº de componentes principales donde se detenga? ¿aunque sólo sea por curiosidad?.
Imagina en cambio que te dice que sí. Que tiene las gráficas de la tendencia de temperatura según el nº de componentes principales empleados en el análisis. Se las pides y te las enseña. Justo el corte en tres componentes principales proporciona la gráfica con una tendencia de 0.12 °C por década. ¿No le dirías que explique la razón de cortar el análisis justo donde se produce el alarmista resultado y que desaparece con más componentes o aparece negativo con uno?¿no le pedirías que argumente cómo es posible que concluya que el tiempo en Madrid y Moscú están correlados
?. Ah!, que puede que el método usado haga emerger geometrías, ¿no le dirías que examine entonces mejor si no está midiendo un resultado geométrico del artefacto de análisis y no lo que de verdad ocurre en la Madre Naturaleza?. No sabemos lo que hizo o dijo el árbitro o árbitros ni lo que respondió o no respondió Steig y sus colegas.
Sí sabemos lo que hizo el editor de Nature: llevarlo a portada.
Increíble.
b
#5 Y Steig et al de campo...
Para más sinvergonzonería los autores no desvelan sus datos de partida, al estilo Mann. En realidad los valores que muestran los Jeffs son sus recálculos pues los del autor no están disponibles. Ahora dicen que Steig no puede responder porque está de campaña. Como si internet no funcionara en las bases antártidas. !!Pero si lo único que hacen los investigadores en la antártida es combatir el tedio y el aburrimiento conectados a Internet ¡¡.
Un saludo
J.
#6 Lucha en pelotas
Caro Joaquín, recuerda que a veces practican con sana camaradería la lucha libre en pelotas.
#7 Gracias.
Gracias por la síntesis de la síntesis, Joaquín.
Mi nivel estadístico es básiquísimo, aun así creo que suficiente para entender la síntesis, pero mi nivel de inglés es menos que básico, inexistente.
Saludos.
#8 Nude jelly-wrestling
Cierto b., y espero que así puedan cogerle, a la usanza del castellano antiguo... por do más pecado había...
J.
#9 Pillado
Pues ahora que a Steig lo han pillado en calzoncillos, como se dice vulgarmente, está preparado para una buena jornada de lucha libre jejejeee
Señor Joaquín, gracias por el resumen, porque mi estadística no es muy mala, mi inglés, tampoco, pero mezclar las dos cosas no las llevo bien del todo
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