Una diezmilésima de grado

La fórmula del juramento o promesa que recitan nuestros gobernantes cuando toman posesión de su cargo debería - en mi opinión - añadir algo. Tanto me da la forma exacta del texto, pero lo siguiente estaría bien "y prometo anteponer siempre los intereses generales de España a cualesquiera otros". Con esto evitaríamos que en las negociaciones internacionales sobre asuntos diversos, el Tratado de Kyoto o la reducción de emisiones de CO2 a partir de 2012, por ejemplo, ministros y representantes nuestros negocien de acuerdo a sus simpatías y estén más próximos de lo que le interesa a Ghana que de lo que conviene a los ciudadanos españoles. Escuchas las palabras de una secretaria de Estado española o una ministra en una conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima y si no supieras que es tu representante pensarías que está hablando la enviada de Robert Mugabe o de la República del Kiribati (100.000 h.). Habría evitado también la introducción de esta fórmula ciertas vicisitudes bélicas innecesarias para los intereses generales de España del gobierno Aznar.

Llegan negociadores españoles a las reuniones post-Kyoto para restringir las emisiones de CO2 (y nuestras libertades) y se alinean con Kiribati o Tuvalu y no con un señor de Ávila o una dama de Badalona que son los contribuyentes a quienes representan. Si Aznar en cierto momento confundió los intereses y necesidades de mi amigo George W Bush con los de España y se hizo un completo lío pagando en la factura la vuelta del socialismo al poder lo mismo ocurre en los asuntos climáticos donde los gobernantes españoles - y los parlamentarios de todos los partidos - son incapaces de distinguir lo que interesa a las Naciones Unidas de lo que es mejor para España. 

Para situar las cosas en un contexto cuantitativo primero informo a mis amables lectores de que la temperatura planetaria del mes de abril de 2009 fue 8 milésimas de °C superior a la temperatura media del planeta durante el mes anterior, marzo de 2009. Al planeta le da por hacer estas cosas. Volveré sobre esta diferencia de 0.008 °C entre dos meses consecutivos.

Ahora recordemos a qué se han comprometido en negociaciones internacionales nuestros queridos gobernantes. La ministra de medio ambiente, Espinosa, y su viceministra, la secretaria de Estado de cambio climático, Dª. Teresa Ribera, asesoraron al presidente Zapatero en la reunión de la Comisión Europea para que firmara un acuerdo preliminar que obliga a España a cierta reducción de sus emisiones de CO2 entre 2012 y 2020. Los cálculos de tales reducciones son complejos y tediosos pero están hechos, aquí, en Valdeperrillos, para disfrute del lector meticuloso. 

Esas reducciones suponen un gran sacrificio económico de la sociedad española. También un enorme riesgo para el empleo y la industria. Un notable encarecimiento de los insumos energéticos y, como consecuencia, pérdida de competitividad e inflación.

Eso no lo vieron los negociadores españoles, ni la viceministra, ni la ministra, ni el presidente Zapatero. Aplicaron el criterio de sus simpatías por el "gran plan" contra el cambio climático de las Naciones Unidas, de la misma forma que Aznar aplicó sus simpatías por otro "gran plan" contra las armas de destrucción masiva, bla, bla, bla. En los dos caso subyace como coartada un uso asqueroso y a conveniencia, en forma completamente desvirtuada y retorcida, del principio de precaución. Que sirve a los bribones para justificar su vesania. No habría ocurrido si cuando prometieron el cargo hubiera habido un énfasis en anteponer los intereses de España a cualesquiera otros.

¿Por qué?, porque toda esta amenaza, todo este riesgo para el empleo y nuestra riqueza que significan los compromisos adquiridos por Zapatero y sus ministros no sirven en la práctica más que para un único resultado: nada. Corremos esos riesgos, que son graves, para que el impacto en las temperaturas mundiales de nuestra reducción comprometida de CO2 sea virtualmente nulo. ¿Cuánto exactamente?

Una diezmilésima de grado

Se pone en peligro la economía y bienestar de casi 50 millones de españoles para satisfacer el "gran plan" de unos tipos de las Naciones Unidas a los que nadie ha votado jamás. Y toda esa economía española en riesgo para producir un efecto neto de una diezmilésima de grado. El clima experimenta de manera natural una variación entre dos meses consecutivos ochenta veces superior. Una persona sensata que recordara su promesa de anteponer los intereses de España a cualesquiera otros sin duda olvidaría sus simpatías, las que fueran, y defendería que para un resultado tan ridículo - virtualmente nulo - no pondría en riesgo alguno la economía de su país ni el bienestar de sus ciudadanos.

b

PS. Pat Michaels muestra como pasar de partes  por millón de concentración de CO2 a °C, es un cálculo trivial que él redacta con detalle.

 

 

Comentarios

#1 Hace poco menos de un año el

Imagen de tiago

Hace poco menos de un año el ministro de industria dijo que anunciaría una batería de medidas que se traducirían en una reducción de no-sé-cuántos-mil-millones de euros en la factura energética española. No sé dónde quedaron la treintena de medidas que dijo que iba a anunciar (aparte de subir el precio de la luz) pero sin duda España va por el camino de "ahorrar" mucho más de lo que previó el ministro.

Pienso que nuestro gobierno puede comprometerse a lo que quiera en cuestiones de reducción de emisiones porque se quedará corto. Si dentro de 5-10 años la economía española es similar a la que teníamos en los años 70, nuestras emisiones también serán las de aquellos años (o menores si mejora la eficiencia productiva).

Mucho me temo que es ahí hacia donde nos lleva la desaceleración/crisis/recesión/depresión/hecatombe económica.

#2 Cálculos

Imagen de balsero1968

Caro tiago, mis cálculos, que conducen a una diezmilésima de grado, parten de la suposición de que nuestro PIB en 2009 será el de 2005, sin duda por inanición -como bien dices-  se pueden reducir las emisiones porque muerto el perro se acabó la rabia. El señor Sebastián merece poco crédito después de afirmar que en 2013 habría un millón de coches eléctricos correteando en España, deberían estar vendiéndose ya a razón de 1000 cada día laborable para alcanzar esa cifra. No veo colas en los concesionarios, por lo menos en mi barrio, aunque Gallardón, otro pijo fashion, está preparando una ordenanza que obliga a los aparcamientos de pago en Madrid a disponer de una toma eléctrica para recargar los coches quizá porque se lo ha dicho su archi-enemigo calvo,  Sebastián . Para dar ejemplo se desplaza Galla (que se pronuncia igual que Gaia)  en una moto que emite 2 veces más CO2 que mi coche, y el viaje de la delegación del Ayuntamiento a Pekín, para "aprender" de los JJ.OO, supuso tantas emisiones de CO2 como todos los ahorros de CO2 de todos los coches eléctricos que existen en EspañaLa política es así, haced lo que digo, no lo que yo hago. Qué cosas.

saludos

b

 

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