
La dama de la foto es Susan Solomon que presidió uno de los grupos de trabajo del IPCC de las Naciones Unidas. Susan debe pensar que hablar del clima del año que viene, la próxima década o incluso del año 2100 es peligroso. Podría haber alguien vivo para comprobar que el apocalipsis no sucedió. Y para un científico (ella lo es, aunque estrangulada por su medioambientalismo radical) es molesto que los hechos refuten las teorías.
Para prevenir esa molestia ella apela a su interpretación personal del principio de precaución y ahora se dedica a contar a los periodistas los desastres que ocurrirán ¡el año 3000!. Afortunadamente ese año todos habremos pagado ya las hipotecas y el presidente Zapatero no tendrá que soportar a ciudadanos pelmazos dándole la murga con la crisis.
Susan aterroriza al periodista narrándole que en el año 3000 el nivel de los mares será un metro más alto que el actual. El periodista, menudo genio, se asusta. Claro.
Supongo que el Cid Campeador se asustaría también hace 1000 años si alguien le cuenta que en el año 2000 Darth Vader y Luke Skywalker no utilizan su Tizona como espada sino una espada láser.
La científica del IPCC no considera necesario ilustrar al periodista sobre la subida del nivel de los océanos en épocas pasadas. No vaya el periodista a descubrir que ha habido milenios en los que el mar ha subido de manera natural 10 metros. Y el periodista considera como noticia para sus lectores - que casi no tienen preocupaciones - apelar a su conciencia cívica para lo que ocurra en el año 3000. Igual que el Cid Campeador el periodista da por hecho que los memos habitantes de entonces usarán una espada para sus mandobles.
Susan Solomon cuenta que se convirtió en científica por culpa de Jacques Cousteau y que el daño hecho es ya "irreversible". Supongo que pronto fundará una secta para promover algún suicidio universal o algo así. Me pido último o, por lo menos, apuntarme a mi suicidio después del suyo.
No vaya a suceder que todo sea una patraña. Sería muy molesto descubrirlo después de haberme suicidado.
b
PS. H/T The Reference Frame
Comentarios
#1 The Coldest March.
Se trata del título del libro escrito por Susan Salomon sobre la malograda expedición del capitan Scott al Polo Sur (Yale U. Press, 2001). Para los amantes de la montaña y la aventura les recomiendo encarecidamente su lectura. Disfrutarán. Especialmente porque Salomon como investigadora y buena conocedora de la Antártida, lleva el relato de aquella epopeya de la mano de los datos meteorológicos tomados por los expedicionarios, haciendo todo tipo de comparaciones muy interesantes y didácticos, con lo que proporciona una excelente comprensión del funcionamiento de la meteorología en el Polo sur.
Salomon consigue hacer una recreación de las especiales y tremendas condiciones meteorológicas que llevaron a la expedición al desastre, acallando todo el revisionismo que sobre la figura de Scott se hizo en Inglaterra durante la década de los sesenta tratándolo de inepto.
A lo largo del libro muestra gráficas donde enlaza los datos de temperatura tomados por Scott durante la primera (Discovery, 1901-4) y segunda expedición (Terra Nova, 1910-12). Son ilustrativos los datos de su Figura 9 donde muestra las temperaturas encontradas al retorno de la primera expedición donde Scott, Wilson y Shackleton alcanzaron los 81,3ºS el 23 de Diciembre de 1903. Salomon compara las medidas de temperatura tomadas por los expedicionarios a lo largo del retorno en Enero, Febrero y Marzo, con las tomadas por estaciones modernas dispuestas lo largo de la misma ruta, observandose que coinciden plenamente.
Tambien son interesantes los datos que presenta en la Figura 63 donde comentando las medidas modernas, textualmente dice:
“ The South Pole may have cooled slightly on average since the 1950's based on this data set, but the small changes there are not statistically significant”.
Sería interesante que Salomon en vez de ofuscarse con las temperaturas del futuro lejano, nos explicara como es que en los cien años pasados no ha habido cambio alguno, a pesar de que el mundo se calienta.
Y, ya que ella misma se cubre la herida diciendo sin venir a cuento en el contexto del libro que el "slight cooling" que muestran los datos no es "statistically significant", también sería interesante que nos dijera si el "slight warming" que los discípulos de Mann han conseguido obtener mezclando precisamente estas medidas con las de satélite (contaminadas por el calor y aerosoles desprendidos por los volcanes, Erebus y Terror), es o no es en este caso "statistically significant".
Un saludo
J.
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