La educación del pirata
Santojito — Mar, 24/06/2008 - 10:29
Garfio no era su verdadero apellido. Si reveláramos su identidad, incluso hoy en día, escandalizaríamos a todo el país. Pero como ya se habrán imaginado quienes saben leer entre líneas, había ido a una buena universidad privada y aún tenía gran apego a las tradiciones. Por ejemplo, le seguía pareciendo una falta de respeto subir a un barco llevando la misma ropa con que lo habían capturado, y aún conservaba en su forma de andar el estudiado abandono característico de su colegio. Pero su máxima obsesión eran los buenos modales.
¡La educación! Por muy bajo que hubiese caído, seguía convencido de que es lo único importante.
En aquel momento, desde lo más profundo de su ser le llegó un chirrido como el de una puerta antigua y oxidada, de cuyo interior salía el ruido de unos golpes constantes, como los martillazos que oímos de noche cuando no podemos dormir.
— ¿Te has portado con educación hoy? — le preguntaban insistentemente aquellos golpes.
Peter Pan · J. M. Barrie · Original de 1911, Londres · Edición de 2006, Alfaguara, Madrid, pp. 170-171
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